✍Antonio Gómez Romera
Domingo, 22 de marzo de 2026
En el XCIX aniversario del nacimiento de José Antonio Isasi-Isasmendi director de cine y guionista
Hoy, domingo, 22 de marzo, festividad de San Bienvenido Scotivoli (1188 – 1282), Obispo de Osimo muy devoto de San Francisco, que acogió en su diócesis a los Hermanos Menores, vistiendo él mismo el hábito franciscano, en la que ya es décimo segunda semana de 2026, se cumplen 99 años (martes, 1927) del nacimiento en la madrileña Puerta del Sol, del director de cine, guionista, productor, José Antonio Isasi-Isasmendi Lasa, hombre clave en la internacionalización de nuestro cine de acción.

Breves Notas Biográficas
El periodista y escritor Víctor Amela (Víctor Manuel Amela Bonilla, Barcelona, 30 de septiembre de 1960) publicó el 19 de enero de 2005 una entrevista titulada “Vendí caramelos en los cines”, en la que José Antonio Isasi, repasa su vida: “Tengo 78 años, nací en Madrid, crecí en Barcelona (¡me considero barcelonés de la Rambla!) y vivo en Eivissa. Durante cincuenta años me dediqué al cine: actor, montador, guionista, director, productor… Tengo tres hijos, M.ª Teresa, Antonio y María. Soy agnóstico y soy un progresista de pro. Fundé los estudios de rodaje de Esplugues”.
“(Mi madre, Nieves Lasa) fue una mujer extraordinaria, valiente, buena… Yo fui hijo natural… ella tenía 17 años cuando la casaron con el hijo de una familia burguesa de Figueres. Su marido se la llevó a Buenos Aires… ¡y allí la abandonó, con 19 años! La dejó sola (…) Luego, ella se enamoró allí de un empresario de teatro y se hizo actriz. Regresó a España y aquí se convirtió en cabeza de cartel. En sus giras, se enamoró de mi padre, un soldado que venía de la guerra de África… Mi madre actuaba por toda España: yo nací en la Puerta del Sol… y poco después mi padre moría, y mi madre tuvo que apañárselas sola conmigo”.

-Su padre le dejó apellidos vascos, ¿no?
-Sí: Isasi-Isasmendi significa zarza del monte de la zarza. Y mi segundo apellido, el Lasa de mi madre, también es vasco.
-Pero su vida fue barcelonesa, me decía…
-Sí. No olvidaré jamás el ruido de las bombas cayendo sobre la rambla de las Flores, y a mi madre yendo al frente a actuar para los milicianos de Durruti… Viví toda mi niñez en una buhardilla del barrio chino, junto a la Rambla, con mi madre… Yo la acompañaba a sus sesiones de doblaje y esperaba sentado en una butaca del fondo, en la penumbra… Un día estaban doblando la película El pequeño lord… en un plano aparecía un niño voceando periódicos, y nadie del estudio había previsto convocar a un niño para doblarlo. Y entonces la gran dobladora Marta Fàbregas dijo: «¿No está el niño Lasa sentado ahí detrás? ¡Pues que lo haga él!». Tras la guerra, mi madre hacía bolos por pueblos catalanes con paupérrimas compañías. Alguna vez subí yo al escenario, de muy niño, ¡y hasta huíamos de alguna pensión, por no poder pagarla…!
-¿Y ahí empezó su carrera en el cine?
-Sí, pero lo que me fascinaba allí fue un cuartito donde dos o tres personas trabajaban rodeadas de rollos de metros de película: los montadores. Gracias a mi madre, me colé allí de meritorio…
-Miserias de posguerra…
-Yo vendía caramelos en los cines y teatros de Barcelona, con mi cestita: el cine Savoy, el cine Vergara, el teatro Cómico… También voceé periódicos en la Rambla…
-¡Iba usted entrenado para aquel doblaje!
-Ja, ja… Los doblajes de mi madre empezaron a solucionar nuestra economía doméstica. ¡Y yo pronto me convertí en el montador más joven de España!
-¿Y qué hizo con su primer dinero?
-Estaba a punto de comprarme una barquita para salir de pesca en la Barceloneta… cuando un colega me ofreció una filmadora de mano, americana, preciosa…
-Adiós a la barca, imagino…
-¡En cuanto empuñé esa cámara, supe que eso era lo mío, que todo iba a funcionar!
-¿Empezó ahí su carrera como director?
-Filmé un documental, Barcelona es bona…, por el que me dieron el premio Ciudad de Barcelona de 1950, con 23 años. ¡Y seis años después se estrenaba una película mía, Relato policiaco, en el cine Coliseum!
-¿Barcelona era la capital del cine español?
-¡Todo estaba en Barcelona! El centralismo acabó con eso: había que ir a Madrid para todo: permisos, censura, subvenciones…
-De su filmografía, ¿con qué se queda?
-Tierra de todos, de 1961, sobre la Guerra Civil. Casi no se ha visto, pero yo la quiero muchísimo… La que me catapultó a la fama fue La máscara de Scaramouche, y mi éxito más internacional fue Las Vegas, 500 millones: ¡pasé de vender golosinas en los cines de Barcelona… a ser productor en América!
-Tiene mucho mérito…
-En 1972, para Un verano para matar, intenté traer a España a Kirk Douglas: esforzándome mucho le ofrecí 250.000 dólares, y me soltó: «¿Y algo más?». ¡Era poco para él! Lo suplí con Karl Malden… En fin, estoy contento, he hecho cosas bonitas…. Como fundar mis estudios de rodaje en Esplugues.
-¿Y le queda hoy algo pendiente?
-Sí: ¡me duele que TV3 no emita mis películas! No lo entiendo: como barcelonés de la Rambla, me entristece sentirme más considerado en Madrid que en mi propia casa…

José Luis Salvador Estébanez, autor del Blog de Crítica Cinematográfica “La Abadía de Berzano” (2007), el 4 de octubre de 2017, recopila el artículo de Javier Pueyo, “Adiós a Antonio Isasi-Isasmendi” donde refiere que: “El pasado 28 de septiembre falleció en Ibiza, a la edad de noventa años, el realizador madrileño Antonio Isasi-Isasmendi, responsable de películas como “Estambul 65” (1965), “Las Vegas, 500 millones” (1968) o “Un verano para matar” (1972), esta última poseedora, en opinión de Quentin Tarantino, de la mejor persecución en moto de la historia del cine. Tuve el honor de conocerle a finales de 2010, en Mallorca, cuando SOPEBA (Sociedad de Pediatría Balear) le invitó a participar en un coloquio para que explicara algunas de sus experiencias en el mundo cine. Acudí al evento en representación de una revista de tirada balear llamada Fancine con el fin de realizarle una entrevista, algo a lo que Isasi accedió amablemente”.

Lo primero que me intriga es que, si se inició en el mundo del cine como montador –Canción mortal (1948), Once pares de botas (1954)…-, ¿por qué no editaba usted sus propias películas?
¿Cómo qué no? Las edité todas, lo que ocurría es que los sindicatos te obligaban a tener un número determinado de trabajadores en una película, y yo no podía ser director y montador porque le quitaba el puesto a alguien. Por esa razón muchas veces aparecía acreditado Emilio Rodríguez, que en realidad era mi ayudante. Otro ejemplo. Cuando hice Pasión bajo el sol (1955) decidí rodarla sin maquillaje, para que fuese más realista, pero me obligaron a tener en el set a un maquillador, el cual no hizo nada más que tomar el sol durante toda la filmación.

Durante los años sesenta y setenta se dedicó a realizar trepidantes películas de acción como Estambul 65, Un verano para matar o El perro (1977), protagonizadas por actores del calibre de Karl Malden, Jack Palance, Elke Sommer, Lee J Cobb, Klaus Kinski….
Rodar cine de acción era muy duro en aquella época; ahora, con los avances técnicos, hay más facilidades. Así que estoy muy orgulloso de haber podido realizar aquellas películas con aviones explotando, persecuciones en moto, tiroteos, y que quedaran bastante dignas. Como en España no había tradición de ese tipo de cine tuve que realizarlas en régimen de coproducción, y de ese modo pude, por ejemplo, estrenar en cuarenta salas de Nueva York o tener estrellas internacionales en los repartos.

En medio de tantas películas de acción, realizó un curioso documental, Rafael en Raphael (1975)…
Yo estaba muy sorprendido del éxito del que gozaba Raphael en aquel momento, y me interesaba como fenómeno social. Las niñas de la época se pasaban días completos haciendo cola para conseguir entradas. Aquello me motivó para estudiar su caso y realizar una película que indagara en los secretos de éxito. Y yo te prometo que jamás quise hacer una película que ofendiera a Raphael, pero sí que quería sacarlo todo. El problema fue que a él no le gustó nada porque creía que iba a realizar un elogio de su persona.

El aire de un crimen (1988) fue su última película como director. Mientras la rodaba, ¿ya sabía que sería la última?
Por supuesto. De hecho, en realidad no tenía muchas ganas de hacerla. Para mi, realizar un filme significaba invertir tres años de mi vida en cada uno, y ya empezaba a cansarme. Pero tenía el compromiso con Benet de plasmar su novela a la pantalla, así que para despedirme me propuse crear un producto cien por cien español, tanto en el equipo técnico como en las localizaciones y los actores (Fernando Rey, Paco Rabal, Ovidi Montllor, Maribel Verdú…).
José Antonio Isasi y su “Estambul – 65”
A finales de la década de 1970, en el salobreñero Cine “La Fuente”, el cine del “Niño Dios”, fue donde vi, por primera vez, la película dirigida por José Antonio Isasi, “Estambul – 65” (1965). Todo arranca en 1964 con el proyecto de hacer una nueva versión de “The Lives of a Bengal Lancer”, “Tres lanceros bengalíes” ( Henry Hathaway, 1935) para el productor Benito Perojo González (1894 – 1974). Las complicaciones de la coproducción internacional y la existencia de un argumento de Giovanni Simonelli (1926 – 2007) hilvanado a raíz del éxito de “From Russia with Love”, “Desde Rusia con amor” (Terence Young, 1963), empujan a Isasi a asumir la producción. Configura la cabecera de reparto internacional con el productor de origen belga Nat Wachsberger (1916 – 1992), formado por el alemán Horst Buchholz (1933 – 2003), que ya ha triunfado con “Uno, dos, tres” (1961) de Billy Wilder (1906 – 2002) y “Los siete magníficos” (1960) de John Sturges (1910 – 1992), y la italocroata Sylva Koscina (1933 – 1994). Salvo los protagonistas y el compositor francés Georges Garvarentz (1932 – 1993), el equipo técnico-artístico, en gran parte, es español.
Escribe el guion con sus colaboradores habituales: Luis José Comerón Martín (1926) y Jorge Illa. La acción pura prima por encima de cualquier otro factor dramático. Para organizar el puzle, hecho de retales rodados aquí y allá, Isasi cuenta con 2 estrellas internacionales -Horst y Sylva-, un muy activo productor, Wachsberger, el interés de la distribuidora alemana y su experiencia como montador desde los viejos tiempos de Emisora Films.
“Estambul 65”, “That Man in Estambul” / “L’homme d’Istambul” / “Colpo grosso a Galata Bridge”, nace como un intento de emular el éxito internacional conseguido por la saga de “James Bond”. Toma así forma la historia de Kelly (Sylva), bella agente estadounidense que viaja a Estambul para convencer al aventurero Tony Mecenas (Horst) para que la ayude a cambio de 1 millón de dólares, a encontrar al profesor Pendergast (Umberto Raho, 1922- 2016), un científico atómico secuestrado. Tony se cuela en la embajada china para robar unas fotos que pueden proporcionarles pistas sobre los secuestradores y, en compañía del forzudo Bogo (Álvaro de Luna Blanco, 1935 – 2018) y el memorioso “Brain” –“Cerebro”- (Gustavo Re, 1908 – 1979). Dan así con Hansy (Gerard Tichy, 1920 – 1992), un hombre con una mano de hierro con el que Tony se enfrenta en lo alto de uno de los minaretes de la Mezquita Azul. Pero los miembros de la banda son a cuál más sanguinario, el taimado Gunther (Agustín González Martínez, 1930 – 2005), el implacable Bill (Mario Adorf, 1930), el cruel Schenk (Klaus Kinski, 1926 – 1991), y ahora le siguen también los chinos… Los exteriores se ruedan en algunas de las localizaciones más turísticas de Estambul tales como el Bósforo y la Torre Gálata, en Barcelona la Plaza Real o el dragón guardián de hierro forjado del Jardín de las Hespérides de los Pabellones Güell, la Costa Brava y las carreteras del Garraf.

Colofón
La distribución internacional corre a cargo de Columbia Pictures: la cinta se ve en medio mundo y en España pasan por taquilla más de dos millones y medio de espectadores. La película recibe los Premios del Círculo de Escritores Cinematográficos (CEC) 1965 al mejor Director y el San Jorge de Cinematografía 1966 al mejor filme español. José Antonio Isasi es galardonado con el Goya de Honor en la 14ª edición, en el año 2000. “Trabajamos en una época muy dura, en la que no teníamos casi de nada. Creo que hicimos un trabajo digno, erradicamos la palabra que calificaba las películas españolas como ‘españoladas’, y pusimos un granito de arena en la evolución que ha habido a estas últimas generaciones de jóvenes directores, que hacen un cine estupendo y que han conseguido algo muy importante, que es conquistar al público y que nuestro cine sea considerado en el mundo como se merece”. José Antonio Isasi-Isasmendi Lasa fallece en Ibiza (Islas Baleares), el 28 de septiembre de 2017, con 90 años de edad.

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Encuentro con Antonio Isasi-Isasmendi – Academia de Cine
ANTONIO ISASI-ISASMENDI FILMS
Antonio Isasi-Isasmendi Movies – Filmograma – Place to Find The Best Movie Antonio Isasi – Los días grises – Periodista Digital
Antonio Isasi Isasmendi con Agustin Prades TEF
Antonio Isasi-Isasmendi, Goya de Honor en el año 2000





