✍Antonio Gómez Romera
Domingo, 8 de noviembre de 2026
En el DV aniversario de la expedición de Magallanes-Elcano en la isla de Tidore

ANTECEDENTES
El clavo, la nuez moscada y el macis son especias exclusivas de un puñado de pequeñas islas del vasto archipiélago indonesio. El clavo se consigue en cinco islas conocidas como las Molucas, ubicadas a unos 1.250 km al oeste de Nueva Guinea, en el cinturón de fuego del Pacífico, y la nuez moscada en diez islas conocidas como de Banda, ubicadas aproximadamente a 2.000 km al este de Java. Durante más de mil años, el comercio de las especias depende de los marineros indonesios que las llevan a la península Malaya, Java y Sumatra. Desde allí, los marineros indios y árabes las distribuyen por el resto del océano Índico. Los árabes también llevan las especias a través del mar Rojo a Alejandría o a través del golfo Pérsico a los puertos mediterráneos, desde donde los comerciantes venecianos las llevan a Europa.

Los árabes mantienen la ubicación de las “Islas de las Especias” en secreto durante siglos, asegurándose el control y monopolio del mercado, lo que hace que los precios de las especias sean exorbitantes. A pesar de la popularidad de las especias en la cocina europea, su origen es desconocido hasta finales del siglo XV. Con el acuerdo del Tratado de Tordesillas firmado el 7 de junio de 1494 entre los Reyes Católicos, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, y el rey Juan II de Portugal, se traza una línea imaginaria de polo a polo situada a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde, que delimita las zonas de expansión y conquista en el océano Atlántico y el Nuevo Mundo para evitar un conflicto armado entre ambas potencias, pero no establece una línea de demarcación al otro lado del mundo, por lo que ambos países podían reclamar las islas de las Especias, siempre y cuando Portugal viajara allí hacia el este y España hacia el oeste.
El 20 de mayo de 1498, la flota portuguesa comandada por el navegante y explorador Vasco de Gama (1460 – 1524) llega a Kappakadavu, cerca de Calicut, en el actual estado indio de Kerala, estableciendo la Ruta del Cabo y abriendo la ruta marítima desde Europa hasta la India. Alfonso de Albuquerque (1453 – 1515), célebre almirante y conquistador portugués, se entera de la existencia de las “Islas de las Especias” por medio de unos marineros malayos y envía una misión de exploración bajo el mando de Antonio de Abreu (1480 – 1514) y su teniente Francisco Serrão, amigo personal de Fernando de Magallanes, llegando a las Bandas en 1512 para cargar sus barcos con clavo, nuez moscada y macis.

MI EFEMÉRIDE PARA HOY
Tal día como hoy, domingo, 8 de noviembre, festividad de los cuatro santos mártires Coronados, Carpóforo, Severino, Severo y Victorino, soldados romanos martirizados por el emperador Diocleciano en el siglo III, en la que ya es cuadragésima quinta semana de 2026, se cumplen 505 años (1521) de la recalada de la Expedición Magallanes – Elcano en la isla de Tidore, en el archipiélago de las Molucas (Indonesia), consiguiendo el objetivo de llegar a las codiciadas “islas de las especias”, tras encontrar el paso hacia el oeste, hacia poniente, por la Ruta de América, hecho que sucede algo más de seis meses después de la muerte de Fernando de Magallanes (1480 – 1521). Sobreviven sólo 115 hombres y dos naos de la Expedición: la “Trinidad”, al mando de Gonzalo Gómez de Espinosa (1479 – 1540) y la “Victoria”, al mando de Juan Sebastián Elcano (1486 – 1526). La nao “Trinidad”, buque insignia de la expedición, sufre una grave vía de agua, tras intentar iniciar el viaje de regreso cargada de clavo, por lo que tiene que ser descargada. Hay que abandonar Tidore cuanto antes para evitar el riesgo de ser descubiertos por los portugueses. Se decide que, cuando la Trinidad estuviese reparada, cruzase el océano Pacífico hasta la región americana del Darién. Luego, la tripulación debía llevar el clavo por tierra hasta el Caribe y de ahí regresar a España. Según el cronista Antonio Pigafetta (1480 – 1534), “Aguerridos marineros se despidieron llorando, quizás intuyendo que la gran mayoría de ellos jamás volvería a verse”.

Elcano decide continuar con la nao “Victoria” hacia el oeste cruzando un territorio concedido a los portugueses en virtud del Tratado de Tordesillas. El 21 de diciembre de 1521 la nao Victoria zarpa de Tidore con 47 expedicionarios. La nao “Trinidad” lo hace desde el mismo lugar el 6 de abril de 1522 cargada con 50 toneladas de clavo y comandada por Gómez de Espinosa. Alcanza el paralelo 42° o 43° norte con cada vez peor tiempo. Se declara el escorbuto y mueren 30 hombres, quedando solo 20 para navegar el barco.
Cinco meses después de zarpar, se da la vuelta y dos meses más tarde regresa a las Molucas. Los portugueses capturan la nao en Ternate y requisan la carga, pero en lugar de resistencia armada, solo encuentran un barco a punto de hundirse y una tripulación cerca de la muerte. Sólo 4 sobrevivientes regresan a Europa: el comandante Espinosa, Ginés de Mafra, marino y cronista de la expedición, y el artillero noruego Hans Vargue pasan dos años en trabajos forzados antes de ser enviados a Lisboa; y Juan Rodríguez, el sordo, escapa en un barco portugués.

En su periplo, la nao “Victoria” descubre las Molucas del Sur, donde «se dan la nuez moscada y la pimienta». Desde Timor, una isla desconocida para los portugueses, parten a mediados de febrero de 1522 hacia una travesía a mar abierto de más de 20 mil kilómetros. El 6 de septiembre de 1522 llega la nao “Victoria” a Sanlúcar de Barrameda, completando la primera circunnavegación al planeta y lo hace con sólo 18 expedicionarios y tres nativos de las Molucas de los trece que habían embarcado en Tidore hacía nueve meses. Los 18 expedicionarios son: Juan Sebastián Elcano (Capitán), Francisco Albo (Piloto), Miguel de Rodas (Maestre), Juan de Acurio (Contramaestre), Antonio Pigafetta (Cronista y sobresaliente), Martín de Judicibus (Merino), Hernando de Bustamante (Barbero-cirujano), Diego Carmena (Marinero), Hans de Aquisgrán (Artillero), Nicolás de Nápoles (Marinero), Miguel Sánchez de Rodas (Marinero), Francisco Rodrigues (Marinero), Juan Rodríguez de Huelva (Marinero), Antón Hernández Colmenero (Marinero), Juan de Arratia (Grumete), Juan de Santander (Grumete), Vasco Gómez Gallego (Grumete) y Juan de Zubileta (Paje). Relata Antonio Pigafetta en la crónica del primer viaje alrededor del globo que “Gracias a la Providencia, el sábado 6 de septiembre de 1522 entramos en la bahía de San Lúcar… Desde que habíamos partido de la bahía de San Lúcar hasta que regresamos a ella recorrimos, según nuestra cuenta, más de catorce mil cuatrocientas sesenta leguas, y dimos la vuelta al mundo entero”.

En el muelle la gente es incapaz de reconocer en aquel puñado de muertos vivientes la orgullosa escuadra que partió de allí casi tres años antes. La nave y ellos mismos están tan maltrechos que piden un barco que los remolque hasta Sevilla. En la bodega de la nao Victoria hay 27 toneladas de clavo, con un valor de 8 millones 680 mil maravedís, unos 1’5 millones de euros de la actualidad. El coste de la expedición fue de 8 millones 334 mil maravedís, por lo que se obtuvo un beneficio de 346 mil maravedís.
COLOFÓN
Por sus méritos y servicios, Gonzalo Gómez de Espinosa fue recompensado con una pensión vitalicia, según real cédula de 24 de agosto de 1527, y se le concedió un lema y ciertos atributos en su escudo familiar. El 23 de enero de 1523 Carlos I firma una albalá para Juan Sebastián Elcano con la que le otorga 500 ducados anuales para toda su vida. Cuatro meses después, el 20 de mayo de 1523, Carlos I le concede a él y sus descendientes un escudo de armas con un orbe con la leyenda en latín «Primus circumdedisti me», “Fuiste el primero en circunnavegarme”.

Juan Sebastián Elcano falleció el 6 de agosto de 1526 durante una segunda expedición liderada por fray García Jofre de Loaísa, (1490 – 1526), comendador de la Orden de Malta a las Islas de las Especias, posiblemente de escorbuto. Su cadáver, envuelto en un sudario, atado a una tabla con un peso, fue entregado al mar en el Océano Pacífico.



