✍Antonio Gómez Romera
Domingo, 23 de agosto de 2026
En el CCLVII aniversario del nacimiento del zoólogo Georges Cuvier, fundador de la anatomía comparada y la paleontología
Hoy domingo, 23 de agosto, festividad de Santa Rosa de Lima (Isabel Flores de Oliva, 1586 – 1617), religiosa y mística, Patrona de Lima, del Nuevo Mundo y las Filipinas, en la que ya es trigésimo cuarta semana de 2026, se cumplen 257 años (miércoles, 1769) del nacimiento en Montbéliard (Macizo del Jura, ducado de Wurtemberg, Sacro Imperio Romano Germánico), del zoólogo y estadista francés Georges Cuvier, fundador de la Anatomía Comparada y la Paleontología, ciencia que intenta reconstruir el cuerpo de los animales desaparecidos de la superficie de la Tierra y de los cuales no se conservan más que algunas huellas o restos fósiles.

Breves Notas Biográficas
Georges Léopold Chrétien Frédéric Dagobert Cuvier nace en el seno de una familia protestante formada por Jean Georges Cuvier (1715 – 1799) y Anne Clémence Catherine Châtel (1736 – 1792). Tiene varios hermanos, que no sobreviven a la niñez, salvo Frédéric (1773 – 1838), también paleontólogo, zoólogo y botánico.
Serio y trabajador, a los 15 años (1784) ingresa en la Academia Carolina de Stuttgart (Alemania), donde se dedica, con voluntad y tesón, al estudio de diversas disciplinas: Filosofía, Derecho y Ciencias. Georges descubre la Historia Natural en la gran obra del conde de Buffon (Georges-Louis Lecrerc, 1707 – 1788), y se pone a observar y clasificar los animales y las plantas que encuentra.
Finalizados sus estudios, trabaja como preceptor particular en la familia del Conde de Héricy, de Caen (Normandía). Pasa ahí los años de la Revolución, teniendo ocasión de estudiar la anatomía de muchos organismos marinos de las costas normandas en un ambiente de paz y alejado de las turbulencias de la Revolución Francesa. Publica el resultado de sus trabajos, los cuales hacen que los sabios se fijen en él.

En 1794, entabla contacto por correspondencia con el naturalista Geoffroy de Saint-Hilaire (1772 – 1844), quien lo invita a París como colaborador y asistente de Louis Jean Marie Daubenton (1716 – 1799) y del conde de Lacépède (Bernard Germain Étienne de Laville-sur-Illon, 1756 – 1825).
En 1795 es nombrado asistente en el Museo de Historia Natural de París por recomendación de Saint-Hilaire; ambos publican conjuntamente un estudio sobre clasificación de los mamíferos. Ese mismo año es nombrado miembro de la Academia de las Ciencias, de la que más tarde va a ser Secretario. Designado Inspector Imperial para la Reforma de la Educación Pública en Francia, se le otorga, en atención a sus servicios, el título de Caballero.
Junto a Alexandre Brongniart (1770 – 1847), a cargo de la cátedra de Mineralogía, estudian el terreno de la cuenca de París, donde numerosas canteras permiten observar una serie de rocas ricas en fósiles. Un día, en la colina de Montmartre, Cuvier descubre en una cantera de yeso fragmentos de huesos sueltos. Los reúne, dibuja las partes que faltan y reconstruye así un animal completo, que bautiza con el nombre de “Paleotherium”, “animal viejo”, que vivió en el lugar que hoy ocupa París hace 50 millones de años.

Según escribe Georges Cuvier: “Hoy la anatomía comparativa ha llegado a tal punto de perfección que, después de inspeccionar un solo hueso, uno puede determinar a menudo la clase y a veces incluso el género del animal al que pertenecía, sobre todo si ese hueso pertenecía a la cabeza o las extremidades”.
Más tarde, se descubren fósiles de esqueletos completos, totalmente semejantes a aquél que había reconstruido Cuvier. El mundo científico reconoce entonces la exactitud de sus principios.
Entre 1800 y 1805, basándose en sus trabajos y lecciones magistrales, publica “Leçons d’anatomie comparée”, en las que introduce el principio de “correlación de las partes”, según el cual, las características funcionales y estructurales de los órganos del cuerpo de un animal están necesariamente relacionadas entre sí y con el entorno. Así, los hábitos de un animal determinan su forma anatómica, de modo que, por ejemplo, los animales con cuernos y pezuñas tendrán siempre una dentición herbívora.

Georges contrae matrimonio el jueves, 2 de febrero de 1804, en la “Chapelle de l’ambassade de Suède” (Paris), con Anne-Marie Coquet du Trazail (1764 – 1849), viuda de Louis Philippe Duvaucel (Marqués de Castelnau, 1754 – 1794). Van a tener 4 hijos, que fallecen en la infancia, la última, Clementine (1809 – 1827), de tuberculosis.
En 1808, Cuvier y Brongniart ya son capaces de publicar un Ensayo sobre la geografía mineralógica de los alrededores de París, acompañado de uno de los primeros mapas geológicos modernos. Subdividen los terrenos que constituyen esa región, no sólo sobre la base de sus caracteres mineralógicos y sedimentológicos, sino también en función de los fósiles que contienen, que permiten elaborar una cronología precisa, poniendo así las bases de la bioestratigrafía. Tal como escribe Cuvier, lo más importante es “saber en qué capa se encuentra cada especie”.
Según su visión de la Historia de la Vida en la Tierra, los animales no cambiaban, pero tras eventos catastróficos de extinción, también se le considera el padre del “catastrofismo”. La Tierra era repoblada por los animales que habían sobrevivido, posiblemente por vivir en regiones del planeta no afectadas por la catástrofe. Y, por eso, en las diferentes capas de rocas veíamos épocas o eras en las que abundaban diferentes grupos de animales. Esta visión sin cambios graduales le enfrenta con otros grandes naturalistas como el geólogo británico Charles Lyell (1797 – 1875), que se opone al catastrofismo. Lyell defiende el “uniformitarismo” para las formaciones geológicas. Considera que los procesos que ocurren en la actualidad en el planeta son los mismos que han ocurrido en el pasado y que, por lo tanto, todas las formaciones que observamos en el registro geológico deben haberse formado de manera lenta y gradual, sin necesidad de acudir a grandes catástrofes o diluvios universales.

Georges Cuvier, fallece prematuramente el domingo, 13 de mayo de 1832, a la edad de 62 años, durante la epidemia de cólera que asola París. Recibe un solemne funeral multitudinario, que cuenta con la presencia de numerosas autoridades, colegas científicos y representantes del gobierno debido a su alto rango como estadista y académico. Es sepultado en el parisino “Cementerio Père Lachaise”.
Colofón
Su obra más importante fue el “Regne animal distribué d’après son organisation”, «Reino animal distribuido a partir de su organización», que se publica en 4 volúmenes en su primera edición en 1817 y en 5 a partir de la segunda edición (1829 – 1830). En ellos organiza a las especies animales en 4 grandes grupos: “Vertebrata” o animales con espina dorsal, “Mollusca”, que comprenden las babosas, los caracoles, etc., “Articulata”, o animales articulados, tales como insectos, arañas y cangrejos y “Radiata”, grupo que contiene a todos los animales restantes, lo que significa un notable avance respecto al Sistema de Clasificación que en el siglo XVII había establecido el científico, naturalista, botánico, médico y zoólogo sueco, Carlos Linneo (1707 – 1778).

La aportación principal de Georges Cuvier es haber dado profundidad temporal a la Historia Natural, afinando un método de estudio de los fósiles que por fin permitía comprender su verdadera significación. Combinando un enfoque anatómico riguroso y un cuidadoso estudio del entorno geológico en que se encuentran los fósiles, Cuvier pudo sacar a la luz una serie de faunas desaparecidas casi totalmente ignoradas antes de sus trabajos.