✍Antonio Gómez Romera
Domingo, 26 de julio de 2026
EN EL CLI ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL ESCRITOR Y POETA ANTONIO MACHADO

Hoy domingo, 26 de julio, festividad de San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María y los abuelos maternos de Jesús, en la que ya es trigésima semana de 2026, se cumplen 151 años (lunes, 1875) del nacimiento en Sevilla (Palacio de las Dueñas), del gran escritor y poeta ANTONIO MACHADO RUIZ, quien, en su poema “Retrato” (1906, “Campos de Castilla”) nos dice:
“Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;
mi infancia, algunos casos que recordar no quiero…”
Antonio Machado: infancia y juventud
Antonio Cipriano José María y Francisco de Santa Ana Machado Ruiz, es el segundo de seis hermanos de una familia intelectual liberal y progresista formada por Antonio Machado Álvarez (1846 – 1893), licenciado en Derecho y Filosofía y Letras y escritor que firmaba como “Demófilo” y folklorista, y Ana Ruíz Hernández (1854 – 1939).

La familia, que incluye a sus abuelos paternos: Antonio Machado Núñez (1815 – 1896), médico, antropólogo, zoólogo y geólogo, catedrático y rector de la Universidad de Sevilla, y Elena Cipriana Álvarez Durán (1827 – 1904), folklorista, escritora y pintora que habita en la planta baja del célebre Palacio de las Dueñas, casa nº 3, propiedad de la casa de Alba, que desde la segunda mitad del siglo XIX se alquila a familias de clase media.
Antonio nace el día de la onomástica de su madre y es bautizado dos días después en la iglesia de San Juan de la Palma, siendo madrina su abuela paterna Cipriana, y testigos dos vecinos de la calle.
Su madre, natural de la sevillana calle Betis, tiene un profundo vínculo con el barrio de Triana, donde sus abuelos maternos regentan una confitería. El mismo Antonio Machado refiere en una de sus obras: “Y fue que unos delfines, equivocando su camino a favor de la marea, se habían adentrado por el Guadalquivir llegando hasta Sevilla. De toda la ciudad llegó mucha gente atraída por el insólito espectáculo, a la orilla del río, damitas y galanes, entre ellos los que fueron mis padres, que allí se vieron por primera vez”.

A la edad de 5 años (1880) entra, junto con su hermano mayor (Manuel, 1874 – 1947), en el parvulario de don Antonio Sánchez, situado en el nº 8 de la calle Mengíbar, donde se encontraba el antiguo Convento de la Concepción de San Juan de la Palma. La familia Machado Ruiz se traslada al número 1 de la calle Mateo Alemán, por aquel entonces calle Navas. Su padre, una mañana de primavera, lleva a sus hijos a Huelva, para que conozcan el mar. El último traslado de residencia familiar en Sevilla es al número 22 de la calle O’Donnell, donde nace Joaquín (1881 – 1955), el cuarto hijo de la familia y el último que nace en Sevilla.

Es muy joven aún (8 de septiembre de 1883) cuando su abuelo Antonio gana una oposición a la cátedra de Zoografía de Articulaciones Vivientes y Fósiles en la Universidad Central de Madrid y se traslada, junto con toda su familia, a Madrid.
En 1889 Antonio comienza sus estudios de bachillerato en el madrileño Instituto San Isidro donde cosecha algunos suspensos, entre ellos, francés y lengua castellana. Más tarde se matricula por libre en el Instituto Cardenal Cisneros, donde continúa su formación por libre. Es en esta época cuando comienza a sentir gran inclinación por el teatro, la pintura, el periodismo y las corridas de toros. Los hermanos Antonio y Manuel acuden juntos a las representaciones del Teatro Español. Cuenta el mismo Antonio Machado en su “Autobiografía” que “Desde los ocho a los treinta y dos años he vivido en Madrid (…) Me eduqué en la Institución Libre de Enseñanza y conservo gran amor a mis maestros: Giner de los Ríos, el imponderable Cossío, Caso, Sela, Sama (ya muerto), Rubio, Costa (D. Joaquín —a quien no volví a ver desde mis nueve años—). Pasé por el Instituto y la Universidad, pero de estos centros no conservo más huella que una gran aversión a todo lo académico”.

Su padre, buscando mejor fortuna, consigue el puesto de Registrador de la Propiedad, que ha de ejercer en Puerto Rico. Espera ganar el suficiente dinero como para poder regresar pronto a España. Sin embargo, al poco de llegar a la isla, enferma gravemente de tuberculosis y muere prematuramente en 1893, a los 46 años de edad. Los problemas económicos derivados de este hecho afectan a la familia y Antonio debe abandonar sus estudios.
Ese mismo año, Antonio y su hermano Manuel publican en “La Caricatura” sus primeros escritos, formados sobre todo por artículos costumbristas en prosa coloquial y ligera. Ambos firman con seudónimo, Antonio como “Cabellera” y Manuel como “Polilla”. Los escritos en colaboración los firman como “Tablante de Ricamonte”. Dos años más tarde, en 1895, muere su abuelo paterno Antonio. Su abuela y su madre deciden trasladarse del número 98 de la calle Fuencarral al número 148 de la misma calle que es más modesto. La situación económica de la familia se ha hecho muy delicada. Los estudios de Antonio sufren muchas interrupciones y por ello no termina el Bachillerato hasta el 25 de septiembre de 1900 cuando cuenta 25 años de edad.
Antonio trabaja en tareas lexicográficas para don Eduardo Benot Rodríguez (1822 – 1907), ayudando así a la mala situación económica de la familia. Recomendado por el poeta Federico Balart Elgueta (1831 – 1905), entra como meritorio en la compañía teatral de María Guerrero (María Ana de Jesús Guerrero Torija, 1867 – 1928) y Fernando Díaz de Mendoza (Fernando Díaz de Mendoza y Aguado, 1862 – 1930, conde de Balazote y Lalaing, VI marqués de Fontanar), concretándose así su temprana vocación escénica.

Antonio comienza a preparar unas oposiciones para empleado del Banco de España pero lo deja pronto: ni le gusta la contabilidad ni su caligrafía es lo que se espera en la época de un empleado de banca.
Su hermano Manuel se traslada a París y en junio de 1899 Antonio viaja a la ciudad francesa para visitarlo. Allí reside primero en el “Hôtel Médicis”, en la calle Monsieur le Prince, el mismo hotel donde se había alojado su admirado poeta Paul Verlaine (1844 – 1896), y más tarde en el “Hotel de l’Académie”, ubicado en la “Rue Perronet”, 2, junto a la calle de Saint-Péres, una histórica arteria del barrio de Saint-Germain. Durante este primer viaje, Machado trabaja como traductor en la Editorial Garnier y entra en contacto con autores como Oscar Wilde (Oscar Fingal O’Flahertie Wills Wilde, 1854 – 1900) y Pío Baroja (1872 – 1956). También asiste, gracias a una beca, a las clases del filósofo Henri Bergson (1859 – 1941) que le impresionan profundamente. En octubre, Antonio regresa a Madrid.

En 1901 aparecen sus primeros poemas en la revista “Electra”, dirigida por el laujareño Francisco Villaespesa Martín (1877 – 1936), apóstol y difusor en España del Modernismo y de la que su hermano Manuel es jefe de redacción.
En abril de 1902, Antonio viaja, por segunda vez a París, donde gracias a su amigo, el crítico literario, escritor, periodista y diplomático guatemalteco nacionalizado argentino, Enrique Gómez Carrillo (Enrique Gómez Tible, 1873 – 1927), consigue un empleo como canciller en el Consulado de Guatemala y conoce al poeta nicaragüense Rubén Darío (Félix Rubén García Sarmiento, 1867 – 1916).
Regresa a Madrid pocos meses después. Entabla amistad con Juan Ramón Jiménez Mantecón (1881 – 1958) y colabora en “Revista Ibérica”, dirigida por Francisco Villaespesa. En 1903 publica su primer libro de poemas, “Soledades”, en realidad impreso en 1902.

Antonio inicia una etapa como actor, con representaciones en Granada y Córdoba, y llega a Soria en la primavera de 1907, tras aprobar las oposiciones a catedrático de francés y elegir como destino su Instituto General y Técnico. Reside en la pensión situada en el número 50 de la calle Collado. Desde entonces, reparte su tiempo entre las dos ocupaciones que más le agradan, con dedicación y constancia: enseñar y escribir.
En Soria conoce a la joven Leonor Izquierdo Cuevas (1894 – 1912), con quien Antonio, de 33 años de edad, contrae matrimonio el viernes, 30 de julio de 1909, en la iglesia de Santa María la Mayor, acto oficiado por el presbítero don Isidro Martínez Ruíz. Leonor tiene 15 años de edad: viste un traje de seda negra y cubre su cabeza con un velo blanco. Los padrinos son Gregorio Cuevas, tío materno de Leonor, y Ana Ruiz, madre de Antonio. Tras la ceremonia, se invita a los asistentes a un refrigerio en la pensión.
La Junta para la Ampliación de Estudios concede a Antonio una beca de un año, a partir del domingo, 1 de enero de 1911, para “hacer estudios de Filología Francesa en Francia, con 350 pesetas mensuales, 500 para viajes y 200 para matrículas”, según publica la “Gaceta de Madrid” el 18 de diciembre de 1910 y, a principios de enero de 1911, Leonor y Antonio cogen el tren con destino a París después de pasar unos días en Madrid con Ana, la madre de Antonio.
Ya en París, Leonor y Antonio residen en el “Hotel de l’Académie”, en el Barrio Latino. La tarde del jueves, 13 de julio, víspera de la Fiesta Nacional francesa, Leonor sufre una hemorragia de origen tuberculoso. Internada un largo periodo (55 días) en el sanatorio “Faubourg” de la Rue Saint-Denis, y tras solicitar a Rubén Darío ayuda económica, el viernes, 15 de septiembre, regresan a Soria. En aquella época, el único “remedio” contra tan terrible enfermedad son las curas de reposo y aire puro en zonas de montaña. En Soria alquilan una casa junto a la ermita de Nuestra Señora del Mirón, situada en el cerro del Castillo.

Colofón
Tras una breve y engañosa mejoría, Leonor fallece el jueves, 1 de agosto de 1912, con 18 años recién cumplidos. Dos días después, el sábado, 3 de agosto, Leonor es enterrada en el Cementerio del Espino. Su sepultura se halla cercana a la cara sur de la Iglesia de la Virgen del Espino, en el Patio Antiguo, Cuadro 2º Norte, Tumba 810.
“Una noche de verano
-estaba abierto el balcón
y la puerta de mi casa-
la muerte en mi casa entró.
Se fue acercando a su lecho
-ni siquiera me miró-,
con unos dedos muy finos,
algo muy tenue rompió.
Silenciosa y sin mirarme,
la muerte otra vez pasó
delante de mí. ¿Qué has hecho?
La muerte no respondió.
Mi niña quedó tranquila,
dolido mi corazón,
¡Ay, lo que la muerte ha roto
era un hilo entre los dos!”
Una semana después del entierro de Leonor, Antonio abandona Soria junto con su madre. Pasa en Madrid el resto del verano y aprovecha para solicitar un traslado con lo que se le concederá una vacante en el Instituto General y Técnico de Baeza.