✍Domingo A. López Fernández
Cronista Oficial de la ciudad de Motril
📸Fotografías: EL FARO
La efigie ha sido bendecida en la ermita de San Antonio, sede canónica de la hermandad

En la tarde del sábado, 24 de octubre, ha sido bendecida la imagen de San Judas Tadeo, efigie que viene a engrandecer la escena de la Última Cena del Señor con la figura que cuenta ya como número once de su apostolado. Una vez más, la labor callada y persistente de la junta de gobierno de la hermandad de la Santa Cena viene a sorprender a los motrileños con una nueva imagen para su conjunto escultórico que en esta ocasión se ha debido a la donación de numerosos hermanos y vecinos, nombres que han quedado plasmados para la posteridad en un pergamino que se guarda en el interior de la talla.

El acto de la bendición ha suscitado en el barrio de San Antonio una gran expectación y, como tal, se ha dejado ver en la propia la ermita, en la que se han hecho presentes numerosos vecinos y la práctica totalidad de hermanos de la hermandad. Asimismo, de modo oficial, se ha desplazado una comisión del ayuntamiento de la ciudad que ha compuesto la concejala de Relaciones Institucionales con las Cofradías y Hermandades, Dª María Teresa Jiménez Cabrera, el concejal de Seguridad Ciudadana, D. José Miguel Peña Lozano, la concejala de Urbanismo, Dª Mª Ángeles Escámez Rodríguez, y la concejala de Medio Ambiente, Raquel Escámez Lorenzo. Igualmente, ha asistido al acto el Presidente de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Motril, D. David Merino Padial.

El acto de la bendición en sí ha tenido lugar durante la celebración de la santa misa de la tarde, que ha quedado a cargo del consiliario de la hermandad, D. Hermes Moreno Arias. A esa hora, la ermita se encontraba totalmente repleta de fieles, de forma que han sido muy numerosos los que han tenido que seguir la ceremonia desde el exterior. Durante la homilía, el párroco ha puesto de manifiesto las enseñanzas de Cristo y el amor de Dios, a la vez que ha incidido en la nueva incorporación de esta imagen ya sagrada al Apostolado de la Santa Cena, esta vez con el Apóstol de las causas difíciles e imposibles.
Terminada la homilía, D. Hermes Moreno ha incensado la imagen del apóstol y, de seguida, se ha proseguido al rito del encendido de las velas del altar de la imagen, acto que han llevado a cabo David Vázquez Padial, hermano mayor de la hermandad, la concejala María Teresa Jiménez Cabrera, el escultor Ángel Asenjo Fenoy y David Robles, vice hermano de la hermandad.

Finalizada la santa misa, ha accedido al altar Ángel Asenjo Fenoy, quien ha trasladado a los presentes que “hoy es un día especial en el que la fe, el arte y la devoción se unen para dar la bienvenida a una nueva imagen. Hoy nuestra cofradía y el pueblo de Motril viven un día de gozo. Hoy no solo hemos bendecido una escultura, hemos bendecido un nuevo Apóstol para el cenáculo motrileño. Hoy se incorpora a la mesa del Señor San Judas Tadeo. Quiero, en primer lugar, dar las gracias a Dios por permitir seguir completando este sueño que empezó en 2009 con el Cristo de la Fe. Gracias a la cofradía y su junta de gobierno por su tesón y por no cejar hasta ver el misterio completo. Gracias por permitir que la Escuela Granadina, de tradición secular, perviva en el siglo XXI releyendo, no copiando esas formas que tanta gloria dieron a Granada. Con ésta, ya son doce las imágenes las que salen de mi taller para esta ciudad. Pero no están todas. San Judas, hijo de Alfeo y María Cleofás, era hermano de Santiago el Menor y primo de Jesús. Es aquel que lleva en su pecho la imagen de Cristo. No se nos presenta como el mártir, sino como lo que necesitamos, un integrante del grupo escultórico del Sagrado Cenáculo en el instante dramático del anuncio de la traición”. Ángel Asenjo continuó su discurso con las características propias de la nueva imagen, que personalmente ha trasladado a EL FARO para que sus lectores tengan conocimiento de la técnica, estética y figuración con que ha sido tallado San Judas Tadeo. Así ha informado que “la talla, como tal, es una imagen de vestir anatomizada, que ha sido esculpida en madera de cedro real y a tamaño natural. Es de bulto redondo y pensada para dialogar con las demás y con el espectador. Si la miran de cerca, observarán la serenidad dentro del drama: el rostro no grita, pero habla. Las carnaciones son claras y pulidas al óleo bruñido, como mandan los cánones de la escultura de la escuela granadina. Los ojos, en actitud de sorpresa, están realizados en cristal soplado y pintado en el reverso como se hacía en el siglo XVII y XVIII. La boca abierta muestra su interior profundamente tallado: paladar, dientes y lengua. Parece que va a pronunciar la famosa frase, ¿seré yo? Las manos son pura elocuencia: la derecha interroga, la izquierda se toca el corazón. Es el recurso barroco de invadir el espacio del espectador física y emocionalmente”. Como conclusiones finales, Ángel Asenjo ha afirmado que San Judas Tadeo se incorpora a la mesa del Señor para recordarnos algo esencial, “que es patrón de lo imposible y completar este conjunto de trece figuras a tamaño natural que se iniciaba en aquel año de 2009 y que también parecía imposible, pero que aquí está y a falta de la imagen final de Judas Iscariote. El deseo que Ángel Asenjo trasladaba a los lectores de EL FARO es “que esta nueva imagen nos enseña a permanecer en la mesa del Señor, incluso cuando llegue la traición e incluso cuando todo parece perdido. También, que interceda por esta cofradía que pronto hará su primera estación de penitencia y que interceda, como no, por cada motrileño que acuda a él pidiéndole una causa imposible o un momento difícil”.

Finalizada la intervención, por parte de Sergio Rubiño Martos, albacea de la hermandad, se procedió a la lectura de la relación de hermanos que han contribuido con sus donaciones a la benemérita hechura de la imagen, a los cuales se les ha entregado un pequeño recordatorio y una pequeña medalla de San Judas Tadeo. Con ello, se daba por concluido el acto de la bendición, momento en el que por parte de todos los presentes no han cesado de reiterarse las felicitaciones al escultor y las continuas fotografías de grupos y familias junto a la imagen para plasmar lo que consideran como un momento que hace historia.



