EL FARO
La Comunidad de Regantes del Bajo Guadalfeo considera positiva cualquier inversión que contribuya al desarrollo del sistema Béznar-Rules, pero recuerda que la principal finalidad de esta infraestructura sigue pendiente de completarse: garantizar el agua para la agricultura, el abastecimiento y el desarrollo de la Costa Tropical

La Comunidad General de Regantes del Bajo Guadalfeo valora positivamente el anuncio de la concesión de una ayuda pública de más de 23 millones de euros para el desarrollo de una central hidroeléctrica reversible vinculada al sistema Béznar-Rules, una actuación que pone de manifiesto el carácter estratégico que esta infraestructura tiene para el Estado y para el futuro del modelo energético.
Sin embargo, este anuncio vuelve a poner de manifiesto una realidad difícil de comprender para miles de agricultores y para toda la sociedad de la Costa Tropical, señalan.
Rules avanza para producir energía mientras sigue pendiente culminar su función principal: llevar agua a quienes llevan décadas esperándola.
«Han transcurrido más de dos décadas desde la finalización de la presa de Rules y, pese a los reiterados compromisos institucionales y al consenso existente sobre la necesidad de completar las canalizaciones Béznar-Rules, esta infraestructura de interés general del Estado continúa sin prestar plenamente el servicio para el que fue concebida».
La Comunidad General de Regantes del Bajo Guadalfeo no cuestiona la inversión anunciada ni la importancia del proyecto energético. Lo que reclama es que el mismo compromiso institucional y presupuestario que hoy permite impulsar nuevas actuaciones vinculadas al embalse se traduzca también en la ejecución definitiva de unas canalizaciones imprescindibles para el desarrollo económico, agrícola y social de la comarca.
Porque la pregunta que hoy se hacen miles de agricultores es tan sencilla como legítima:
¿Cómo es posible que existan más de 23 millones de euros para impulsar una inversión privada vinculada al embalse de Rules mientras, más de veinte años después, continúa sin completarse una infraestructura de interés general del Estado llamada a beneficiar a toda la sociedad? se preguntan. «La respuesta a esta pregunta no puede seguir aplazándose».
Las canalizaciones Béznar-Rules no representan únicamente una infraestructura hidráulica. Constituyen una inversión estratégica con un enorme retorno social, económico y territorial, indican.
Su ejecución permitirá garantizar recursos hídricos para miles de hectáreas de cultivo, mejorar la competitividad de las explotaciones agrarias, reforzar la actividad de cooperativas y empresas hortofrutícolas, impulsar la industria agroalimentaria, favorecer las exportaciones, consolidar el empleo, generar nuevas oportunidades económicas y asegurar el abastecimiento de numerosos municipios de la Costa Tropical, manifiestan los regantes.
«Se trata, en definitiva, de una actuación cuyos beneficios se distribuyen entre toda la sociedad y que contribuye directamente a fijar población, generar riqueza y fortalecer uno de los sectores económicos más importantes de la provincia de Granada».
La Comunidad General de Regantes considera que ha llegado el momento de que las administraciones públicas sitúen la culminación de las canalizaciones Béznar-Rules entre las grandes prioridades inversoras del Estado.
Si Rules es una infraestructura estratégica para el almacenamiento energético, también debe serlo para garantizar el agua que necesitan la agricultura, los municipios y el tejido económico de la Costa Tropical.
Por ello, la Comunidad General de Regantes del Bajo Guadalfeo solicita al Gobierno de España que este mismo compromiso inversor se traduzca en un calendario cierto para la ejecución de las canalizaciones pendientes, culminando definitivamente una infraestructura largamente esperada y esencial para el futuro de toda la comarca.
«La Costa Tropical no puede seguir esperando».
Completar las canalizaciones Béznar-Rules no es únicamente una reivindicación del sector agrícola; es una inversión de interés general que beneficiará al conjunto de la sociedad y permitirá aprovechar plenamente el potencial de una infraestructura que el propio Estado reconoce hoy como estratégica, concluyen los representantes de los regantes.



