✍Antonio Gómez Romera
Domingo, 11 de octubre de 2026
En el XC aniversario del nacimiento del escritor y periodista Alberto Vázquez-Figueroa
Tal día como hoy, domingo, 11 de octubre, festividad de San Juan XXIII (Angelo Giuseppe Roncalli, 1881 – 1963), 261.er papa de la Iglesia Católica (1958 – 1963), en la que ya es cuadragésima primera semana de 2026, se cumplen 90 años (domingo, 1936), del nacimiento en Santa Cruz de Tenerife (Canarias), del novelista, periodista e inventor Alberto Vázquez-Figueroa Rial, el autor más universal de novelas de aventuras, muchas de ellas adaptadas al cine y traducido al chino, al búlgaro, al ruso o al árabe. Ha vendido 32 millones de libros por todo el mundo, siendo uno de los escritores hispanoamericanos más leídos en las últimas décadas.

Breves Notas Biográficas
Nieto del farero, escritor y periodista José Rial Vázquez (1888 – 1973), su madre, Margarita de las Nieves Rial González, nació en el Faro de Punta Martiño, en el remoto islote de Lobos, situado entre las islas de Lanzarote y Fuerteventura. El mismo Alberto refiere que “la recuerdo como una mujer bellísima, con una elegancia y una dulzura extraordinarias.Su padre, Alberto Vázquez Figueroa, natural de Guadalajara, es un militante republicano socialista que al inicio de la Guerra Civil es encarcelado y pasa 3 meses en un campo de concentración cuando Alberto nace. Al ser liberado, queda ingresado varios años en un hospital debido a la tuberculosis.
Durante la Guerra Civil, su familia es deportada a África, al Sáhara Occidental. Queda huérfano de madre con 13 años (1949) y es acogido por su tío, al que apenas conoce, en Cabo Juby. Su educación, entre dunas de arena, pupitres a la sombra de palmeras y con un sol abrasador y justiciero depende exclusivamente de los libros que su tío guarda en una modesta biblioteca: Alberto Vázquez Figueroa recuerda que “Cuando yo me crie en el desierto no había colegios ni nada. Yo no podía ir a una escuela normal, pero mi tío tenía una biblioteca muy buena y yo me leía todo. Leí a Julio Verne, a Stevenson, a Conrad, a London, de todo, hasta “Lo que el viento se llevó”, todo, cualquier cosa que cayera en mis manos (…) Mi infancia fue muy dura, muy amarga. Nací al comienzo de la guerra civil, luego sufrimos la II guerra mundial y viví la desgracia familiar de quedar huérfano y criarme en el desierto con unos tíos que no conocía (…) me iba con mi tío de expedición, con doce o trece años me pasaba todo el día con los tuaregs y los camellos cazando y pescando, ya que estábamos cerca de la costa. Era una vida libre y feliz como no ha tenido ningún niño”.

Alberto regresa a Tenerife con 16 años (1952) para estudiar el Bachillerato. A la vez, trabaja como profesor de submarinismo en el Buque-Escuela «Cruz del Sur». Según recuerda, “empecé escribiendo mi primer libro a los 16 o 17 años. Fue Arena y viento, que es la historia de mi vida en el desierto del Sahara, y por eso, como yo quería ser escritor, me pareció que la mejor manera era hacerme periodista. Era una forma de ver, de conocer, de viajar y ver el mundo y así escribir los libros que yo quería. Si no, me hubiera tenido que quedar en el desierto, o en Canarias, o donde fuera, y no hubiera podido viajar que era lo que a mí me interesaba”.
Alberto llega a colaborar durante 2 años con Jacques Yves Cousteau (1910 – 1997) y escribe y publica sus primeros artículos gracias al zamorano Rufo Gamazo Rico (1923 – 2014) y al onubense Ernesto Salcedo Vilchez (1927 – 1986), periodistas y directores de “El Día” de Tenerife, Rufo entre 1953 y 1958 y Ernesto entre 1958 y 1978.

En enero de 1959 trabaja como jefe de submarinistas en el Lago de Sanabria donde existen pésimas condiciones por el barro que impide la visibilidad y la frialdad del agua. Lo hace en el rescate de 144 cadáveres víctimas de la rotura de la presa de Vega de Tera que arrasó el casco urbano del pueblo de Ribadelago.
Dos meses más tarde de graduarse en la Escuela Oficial de Periodismo en Madrid, en 1959, al no encontrar trabajo, compra un viejo velero con dos ex-alumnos suyos de submarinismo para dar la vuelta al mundo, lo que les lleva 14 meses. Tras regresar de éste viaje, escribe un libro con el material recopilado, y con el dinero de vender el viejo barco regresa a Marruecos. En este país tiene diversos empleos, pero finalmente decide regresar a España. Trabaja (1962) como enviado especial de Destino, también como “corresponsal de guerra” de La Vanguardia y, posteriormente, de Televisión Española. Cubre conflictos en países como Bolivia, Chad, Guatemala y Guinea, y colabora en televisión junto a su gran compañero y amigo Miguel de la Quadra-Salcedo Gayarre (1932 – 2016).

Tras un grave accidente de submarinismo que el mismo narra, expone que “Durante mis tiempos de pescador submarino, persiguiendo a un mero a pulmón libre a poco más de veinte metros de profundidad, advertí de pronto que me encontraba “seco” de aire. Logré salir y llegar a la costa, donde me tumbé sobre una roca, pero debí de perder el conocimiento. Cuando desperté, nadaba sobre un charco de sangre. “Algo» se me había roto dentro”. Tras este accidente se dedica por completo a la escritura.
Con la publicación de la novela “Ébano” (1975) comienza a ser conocido en el mundo literario. Su obra es llevada al cine (1979) de la mano de Richard Fleischer (1916 – 2006) y con un reparto que encabeza Michael Caine (1933), Peter Ustinov (1921 – 2004) y Kabir Bedi (1946). Como bien expone, “desde muy jovencito a mí me gustaba el cine, y de la misma manera que escribía, me pareció bien hacer cine. Empecé a escribir guiones pequeños y un tío mío que era productor, me los leyó, le gustaron y escribí otros para películas de Marisol. Y luego, poco a poco, seguí escribiendo novelas, y sucedió lo de “El perro”… mi novela “El perro” querían llevarla al cine e hice el guion. Se hizo la película y vinieron después “Ébano” y “Tuareg”. En este año también se publica la novela “Manaos”, que será llevada al cine en 1978.

Entre 1984 y 1985 se publican “Océano”, una serie de novelas que tienen como marco la isla de Lanzarote y que esconde la sugestiva historia de los Perdomo, trilogía que se completaría con la publicación de “Yaiza” y “Maradentro”.
Con “Cienfuegos” inicia la inolvidable saga de ocho novelas publicadas entre 1987 y 2021. El protagonista es un pastor gomero llamado Cienfuegos que acaba formando parte de la expedición de Cristóbal Colón hacia las Indias. La serie “Cienfuegos” está compuesta por las novelas “Cienfuegos” (1987), “Caribes” (1990), “Azabache” (1991), “Montenegro” (1992), “Brazofuerte” (1993), “Xaraguá” (1993), “Tierra de bisontes” (2006) y “Memorias de Cienfuegos” (2021).

Enmarcados en la pared, relucen con satisfacción los posters de sus películas, dejando entrever su pasión por el cine. Solía hospedarse en la habitación 314 del hotel Majestic para acudir -no se lo perdía por nada del mundo- al Festival de Cannes. Recuerda Alberto que “Los viajes de ahora están programados hasta para lo que tienes que comer. Recuerdo el título de una película que me hacía mucha gracia, Si hoy es martes, esto es Bélgica, haciendo alusión a los viajes instantáneos y acelerados, esos en los que ni te enteras de dónde estás. Cuando fui por primera vez al Machu-Pichu éramos cuatro gatos y a las islas Galápagos tuve que ir en mi propio barco; allí no había nadie. En el Amazonas podía estar un mes y medio sin ver a una persona, ni siquiera a un indio. Esas experiencias lo han sido todo para mí”.
En otro orden de cosas hay que recordar que Alberto Vázquez Figueroa es propietario de la empresa Desalinizadora A.V.F. S.L. encargada de gestionar la desalación por presión, método inventado por él mismo.

Colofón
Según sus propias palabras, “Me gustaría que dentro de muchos años me siguieran leyendo, que mis novelas sigan teniendo interés en el futuro. Arena y Viento, una novela que publiqué en 1953, se sigue vendiendo. Me satisface mucho que libros que se publicaron hace ya 70 años se sigan reeditando y comprando”. Un dato curioso: junto a Arturo Pérez-Reverte Gutiérrez, es el autor más leído entre los presidiarios españoles.




