EL FARO

La Policía Nacional ha culminado la segunda fase de la operación GANT en Granada con la detención de cuatro personas presuntamente implicadas en la organización de peleas clandestinas entre personas en situación de extrema vulnerabilidad. La investigación se inició tras la muerte de un hombre argelino de 43 años, sin hogar y con problemas de adicción, que sufrió un traumatismo craneoencefálico durante una pelea en el polígono del Almanjayar de Granada; el pasado 12 de septiembre. Los investigadores sostienen que estos enfrentamientos no eran hechos aislados, sino que formaban parte de una dinámica organizada que se aprovechaba de la situación de los participantes.
Origen de la investigación
La investigación se inició el pasado 12 de septiembre de 2026, cuando se alertó a la Policía Nacional sobre una pelea en plena vía pública que había dejado a uno de los contendientes inconsciente en el lugar. Debido a las circunstancias en las que se hallaba la víctima, no pudo ser identificada en un primer momento. Agentes de la Brigada Provincial de Policía Científica se desplazaron al Hospital Virgen de las Nieves para determinar su filiación. La víctima resultó ser un varón de nacionalidad argelina y 43 años de edad, quien vivía en situación de indigencia tras haber abandonado prematuramente un programa de deshabituación en un centro especializado.
Gracias a las primeras indagaciones realizadas por los agentes actuantes de la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana se puede averiguar que el estado de la víctima se debió a que esta, durante la pelea, recibió un puñetazo en la cabeza, ocasionándole lo que posteriormente sería diagnosticado como un traumatismo craneoencefálico severo y un derrame cerebral grave con daño neuronal grave, lo que posteriormente le causaría la muerte. Todo ello desencadeno el conocido como “Plan de Choque”, iniciado el 22 de septiembre, que supuso el despliegue de caballeria, UIP, UPR y medios aéreos.
A partir de ese momento, el Grupo de Homicidios asumió la investigación. Gracias a la colaboración ciudadana, a las pesquisas orientadas a localizar testigos y a la recopilación de numeroso material videográfico, los investigadores lograron identificar a los responsables.
El estudio de las grabaciones y los testimonios confirmó que el otro contendiente y autor material del homicidio era también una persona en situación de exclusión social: un varón nacionalizado de unos 24 años, consumidor habitual de sustancias estupefacientes y sin hogar, sobre el que ya pesa una medida de prisión provisional.
Colaboración ciudadana e identificación del autor material
Gracias al estudio de dichas grabaciones y a las informaciones recabadas de los testigos, se pudo confirmar que el otro contendiente de la pelea, autor material del homicidio, se trataba igualmente de una persona en situación desfavorable, un varón nacionalizado de unos 24 años de edad, igualmente consumidor habitual de sustancias estupefacientes y sin hogar que actualmente se encuentra en prisión provisional. Segunda fase: desarticulación de la red de peleas ilegales. Dadas las circunstancias de las víctimas, no se descarta que la aporofobia —el rechazo, la aversión o el desprecio hacia las personas en situación de pobreza– pudiera estar detrás de los hechos. Esta motivación, de confirmarse, podría constituir una circunstancia agravante por delito de odio, contemplada en el Código Penal.
Según la Inspectora, jefa del Grupo de Homicidios: “La mayor dificultad de la investigación radica en la casi nula colaboración recibida por parte de víctimas y testigos. Además lugar de los hechos, el polígono Norte, no ofrece facilidades a la hora de recabar información. Se trata de unos hechos inhumanos que se aprovechaban de la necesidad absoluta de gente sin ningún tipo de protección. Se han movilizado todos los medios disponibles en la Policía Nacional para resolverlo.”
Segunda fase: desarticulación de la red de peleas ilegales
Tras la detención del autor material de los hechos, se inició una segunda fase por el grupo investigador de la UDEV, tendente a identificar plenamente a aquellas personas detrás de la organización, arbitraje y control de dichas peleas y, en última instancia, responsables de la integridad física de los participantes y promotores de la situación vejatoria a la que los contendientes eran sometidos, de cuya adicción, presuntamente, se aprovechaban para instigarlos a pelear.
Durante el transcurso de esta fase, se pudo confirmar que la pelea en la que la víctima pierde la vida no resulta un hecho aislado, sino que tanto la víctima como el autor ya habían participado previamente en otros encuentros de idéntica naturaleza. La operación se ha saldado con la detención de otras cuatro personas como presuntas autoras de un delito de homicidio y un delito contra la integridad moral, poniendo fin a una red de peleas clandestinas que se aprovechaba de personas en extrema vulnerabilidad.



