EL FARO
Ha denunciado las «inadmisibles barreras arquitectónicas» que todavía persisten en este espacio público

La concejala del Grupo Municipal Socialista, Dalmira Jiménez, llevará al próximo Pleno del Ayuntamiento de Motril una moción que reclama una intervención urgente para garantizar la accesibilidad del edificio Juan Rodríguez Pintor, actual sede del Centro de Educación Permanente, situado en la Plaza de la Libertad.
Jiménez ha denunciado públicamente las «inadmisibles barreras arquitectónicas» que todavía persisten en este espacio público, lo que supone —en sus propias palabras— “una vulneración flagrante del derecho a la educación en igualdad de condiciones, especialmente para personas con movilidad reducida”. La edil socialista ha recordado que el centro acoge a un alumnado adulto muy diverso, donde muchos de ellos enfrentan graves obstáculos físicos para acceder a una formación que es clave para su desarrollo personal.
Entre las deficiencias señaladas por Jiménez destacan:
La concejala ha citado el Real Decreto 193/2023, que obliga a todas las administraciones públicas a garantizar la igualdad de oportunidades y la no discriminación de las personas con discapacidad en los servicios y espacios de titularidad pública. “No se trata únicamente de cumplir la ley —ha dicho—, se trata de cumplir con la justicia social y con el compromiso ético de no dejar a nadie atrás”.
Desde el Grupo Municipal Socialista se ha solicitado:
Jiménez ha sido contundente: “A estas alturas, que un edificio público siga siendo un obstáculo para quien más lo necesita, nos habla de una administración que ha olvidado su deber de cuidar y servir a todos por igual”.
La edil socialista ha recordado que la accesibilidad no es una opción ni un gasto superfluo, sino un derecho fundamental, y ha emplazado al equipo de Gobierno a dejar de mirar hacia otro lado. “Una ciudad que excluye a una parte de su ciudadanía no es una ciudad moderna, ni justa, ni democrática”, ha sentenciado.
Con esta moción, el PSOE de Motril reitera su compromiso con una ciudad inclusiva, igualitaria y sensible con las necesidades reales de su población. La igualdad de oportunidades debe dejar de ser un eslogan y pasar a ser una realidad tangible, también —y especialmente— en el acceso a la educación.



