✍Fernando Antúnez
Ha reunido a las selecciones de Alemania, España, Gran Bretaña, Canadá y Países Bajos, antes de la gran cita mundialista, prevista del 9 al 19 de septiembre

Colonia vivió del 20 al 23 de agosto una auténtica prueba de fuego para las selecciones que afrontarán el Mundial de baloncesto en silla de ruedas de Ottawa. El Nations Cup Cologne 2026, disputado en la Sporthalle Bergischer Ring, reunió a las selecciones de Alemania, España, Gran Bretaña, Canadá y Países Bajos, convirtiéndose en la última gran cita de preparación antes del campeonato mundial, previsto del 9 al 19 de septiembre.
En la competición masculina, el nivel fue especialmente exigente. España llegó a la ciudad alemana como vigente campeona de Europa, mientras que Gran Bretaña lo hizo como subcampeona continental y mundial. Alemania afrontó el torneo con el impulso de sus últimos resultados internacionales y con una plantilla que combina jugadores experimentados con jóvenes procedentes de las categorías inferiores. Canadá, por su parte, aprovechó la cita para seguir construyendo un equipo renovado tras el final de la etapa internacional de Patrick Anderson.
La jornada inaugural dejó uno de los duelos más esperados del torneo, el enfrentamiento entre España y Alemania. Más allá del resultado, el choque permitió comprobar el estado de dos conjuntos llamados a competir por objetivos importantes en Ottawa. La intensidad defensiva, la velocidad en las transiciones y la precisión en los ataques mostraron que el margen entre las principales potencias es cada vez menor.
Para Alemania, el torneo supuso el cierre de la preparación en territorio nacional. El seleccionador Jan Haller había diseñado las semanas anteriores para elevar progresivamente la exigencia, primero con concentraciones y partidos de prueba y finalmente con tres rivales de máximo nivel en Colonia. La presencia de jugadores jóvenes, junto a referentes como Thomas Böhme, permitió al cuerpo técnico valorar alternativas tácticas y repartir responsabilidades antes del viaje a Canadá.

El torneo también tuvo una dimensión especial en la competición femenina. Países Bajos acudió como campeona paralímpica, mundial y europea, mientras Canadá y Gran Bretaña aspiraban a medir su evolución frente a una de las grandes referencias internacionales. Alemania, clasificada para el Mundial tras superar el torneo de repesca, utilizó la cita para consolidar un grupo que todavía se encuentra en proceso de renovación.
Con el último partido en Colonia terminó para Alemania la fase de preparación en casa. El siguiente objetivo ya está fijado: Ottawa. Allí, las selecciones tendrán que transformar las conclusiones extraídas en Alemania en rendimiento competitivo. Para todos los participantes, Colonia dejó una última fotografía antes del Mundial: plantillas en crecimiento, favoritos que mantienen su condición y una lucha por las medallas que se presenta especialmente abierta.



