✍Carlos Romero/Opinión.-
La Asociación Lavanda-Amencost lleva años trabajando por las personas con epilepsia y otras enfermedades neurológicas en la Costa Tropical. El próximo 7 de noviembre celebrará una comida solidaria en el Restaurante Katena de Motril para continuar una labor que beneficia a toda la comarca.

Hay personas que no necesitan grandes discursos para demostrar su compromiso con la sociedad. Les basta con mirar a su alrededor, detectar una necesidad y decidir que no pueden quedarse de brazos cruzados.
Antonio Villar es una de ellas.
Psicólogo, docente jubilado y principal impulsor de la Asociación Lavanda-Amencost, Antonio lleva años dedicando esfuerzos a una causa que durante demasiado tiempo ha permanecido en un segundo plano: la realidad de las personas que conviven con la epilepsia y otras enfermedades neurológicas en Motril y la Costa Tropical.
Su compromiso nació de una convicción sencilla, pero profundamente humana: el lugar donde vive una persona no debería determinar la facilidad con la que puede acceder a una atención sanitaria especializada.
Una asociación nacida para dar voz a quienes la necesitan
En marzo de 2022 se presentó públicamente la Asociación Lavanda, Amigos de la Epilepsia de la Costa Tropical.
Detrás de aquel proyecto había mucho más que la voluntad de constituir una entidad. Había familias, pacientes, necesidades sanitarias y una realidad que necesitaba hacerse visible.
La epilepsia continúa siendo una enfermedad rodeada de desconocimiento, prejuicios y falsas creencias. Para quienes la padecen, las dificultades no siempre terminan en el diagnóstico o el tratamiento. También pueden aparecer en la escuela, en el trabajo y en las relaciones sociales.
Desde sus comienzos, Lavanda ha trabajado para cambiar esa realidad mediante la información, la sensibilización y la defensa de los derechos de los pacientes.
Y en esa tarea, Antonio Villar ha sido una figura fundamental.
De las reivindicaciones a los avances sanitarios
Una de las principales demandas de Lavanda ha sido mejorar la atención neurológica en el Hospital Santa Ana de Motril.
Durante años, la asociación ha reclamado recursos que permitan evitar desplazamientos innecesarios a Granada para determinadas pruebas y consultas especializadas.
Recogidas de firmas, reuniones institucionales y numerosas gestiones han formado parte de un trabajo constante, muchas veces silencioso y alejado de los focos.
En febrero de 2026 se confirmó la realización de electroencefalogramas en el Hospital Santa Ana, un avance especialmente significativo para la atención sanitaria de la comarca.
No se trata de atribuir a una sola persona un logro colectivo ni de dar por resueltas todas las necesidades neurológicas de la zona. Pero sí de reconocer que la perseverancia de asociaciones como Lavanda contribuye a que estas demandas permanezcan en la agenda pública.
Cuando una asociación consigue que se escuchen las necesidades de los pacientes, no solo está ayudando a sus socios: está trabajando por el bienestar de toda una ciudad.
Antonio Villar, el valor de quienes trabajan por los demás
La historia de Lavanda también invita a reflexionar sobre el papel de las personas que, sin esperar protagonismo, dedican parte de su vida a mejorar la de los demás.
Antonio Villar representa ese compromiso ciudadano que tantas veces pasa inadvertido.
Su trayectoria al frente de Lavanda demuestra que las asociaciones no son únicamente nombres inscritos en un registro. Son personas, familias, voluntarios y colaboradores que aportan tiempo, conocimientos y esfuerzo para defender causas que consideran justas.
Motril necesita iniciativas como esta.
Porque una ciudad no se construye solamente con infraestructuras, inversiones o grandes proyectos. También se construye con solidaridad, participación y personas dispuestas a implicarse en los problemas de sus vecinos.
El 7 de noviembre, Motril tiene una cita con la solidaridad
El próximo sábado 7 de noviembre de 2026, la Asociación Lavanda celebrará una comida solidaria en el Restaurante Katena de Motril, a partir de las 14:30 horas.
El encuentro pretende reunir a socios, familiares, amigos y ciudadanos que quieran colaborar con la continuidad de su labor.
El menú solidario tendrá un precio de 38 euros, y las reservas pueden realizarse a través de los teléfonos 625 231 126 y 696 633 362, o del correo electrónico lavandaepilepsia@gmail.com.
Pero esta convocatoria significa algo más que compartir una mesa.
Es una oportunidad para conocer la labor de Lavanda, acercarse a las personas que hacen posible su actividad y demostrar que la sociedad motrileña sabe responder cuando una causa merece su apoyo.
Porque ayudar a Lavanda es ayudar a Motril
La epilepsia y las enfermedades neurológicas pueden afectar a cualquier familia. Por eso, apoyar a Lavanda no debería entenderse como un gesto dirigido exclusivamente a quienes ya conviven con estas enfermedades.
Es apostar por una sociedad mejor informada, por una sanidad más cercana y por una ciudad que no deje solos a quienes necesitan apoyo.
Antonio Villar inició un camino que hoy pertenece a todas las personas que forman parte de Lavanda.
Y el próximo 7 de noviembre, Motril tiene la oportunidad de acompañarlas.
Porque hay comidas que reúnen a personas. Y hay comidas que, además, ayudan a cambiar vidas.
Una mesa compartida. Una causa que nos une.



