El Faro

“Viene de arriba… del Sacromonte”

En EL FARO MOTRIL recuperamos una serie de entrevistas realizadas por José Luis López Enamorado a diferentes personajes relevantes de la vida granadina, de su sección ‘Granada y yo’. Un lujo para volver a descubrir la esencia y los pensamientos de personas que marcan época en sus diferentes facetas personales y artísticas

JOSÉ LUIS LÓPEZ ENAMORADO

De no ser por la enorme amistad que me une a esta mujer, me parecería un atrevimiento el intentar hurgar en su despensa mental, donde conserva tanta experiencia y tanto conocimiento. De todas formas, su fuerte carácter, vigilante celoso de su menuda apariencia, me dará continuos toques de atención cuando intente traspasar, sin pretenderlo claro está, esas lindes que pertenecen a su intimidad. Me guiaré por lo que me cuenten sus negros ojos, ellos me otorgarán  o no licencia de acceso.

Cierto día nació en el Sacromonte una criatura que iba a convertirse con el tiempo en la luz que enciende con estilo y criterio las luces de su camino. Nació una mujer que, ya de niña, supo combinar el aprendizaje teorizante de la escuela con el aprendizaje práctico de los sentimientos, llevados al sublime arte de la danza. Todavía resuenan en sus recuerdos los cánticos escolares que ayudaban a memorizar las lecciones, esos cánticos que se mezclaban con los otros, los de las canciones propias del Camino y que tantas veces ella ha entonado. Hablo de Mariquilla, esa artista agradecida a sus orígenes y que los muestra siempre que puede en plataformas multitudinarias; esa artista que ha sabido otorgar al Sacromonte categoría y respeto. En cierta ocasión la describí así:

A un lado el sereno perfil de La Alhambra, impertérrita.

Al otro lado Mariquilla, paseando aires, marcando tiempos y braceos.

Viene de arriba… del Sacromonte, de racimar las sonrisas del recuerdo, y no le cabe más en su alma.

Entre las dos baja alborotado el Darro, tratando de seguir el compás, tratando de añadirse al recuerdo porque él también estuvo allí.

El Darro canta. Mariquilla baila y todo se funde en un lenguaje de privacidad compartida.

MARIQUILLA, BAILORA GRANADINA

J.L.- Mariquilla ¿me permites hurgar en tu despensa mental?

M.- Claro que sí, porque eres mi gran amigo.

J.L.- ¿Tu recuerdo más lejano hasta dónde te lleva?

M.- Últimamente tengo menos memoria pero de mi infancia si que tengo buenos recuerdos y me llevan lejos. Por ejemplo, recuerdo la bicicleta que me compró mi madre en aquellos tiempos que era difícil, muy difícil y se la prestaba a mis amigas y nos íbamos por La Bolilla y sitios del Albaicín. Me acuerdo cuando jugaba a cowboys, cuando hice la primera comunión en la Escuela del Ave María que me dieron un bollo y una onza de chocolate y de lo feliz que fui en la Escuela.

J.L.- ¿Se procuraba bailar bien para el turista o daba igual?

M.- No ¡qué disparate!, se bailaba con el alma, con el corazón. Nosotros bailábamos y no sabíamos si eran extranjeros o si eran españoles, bailábamos por afición y porque era de lo que vivíamos.

J.L.- ¿Qué te condujo a la profesionalidad?

M.- Yo desde chiquitita quería ser bailaora y eso te llega una vez que has pasado la barrera de ese tiempo del Sacromonte y tienes que canalizar lo que quieres hacer con seriedad para llegar a ser profesional. Hay que seguir bailando y hacerlo cada vez mejor y plantearte que esto ya no es bailar para turistas sino que ya entras en otro público, en otros escenarios. No es lo mismo bailar en una cueva que en el Royal Albert de Londres, con la Filarmónica de Berlín, o en la Opera de Frankfurt y en el teatro de la Danza de Londres Sadler’s  Wells… que yo he bailado en todos esos teatros, pues te planteas que ya no es bailar así porque así, sino que tienes una escenografía, unas calles, unas luces, un sitios determinados donde te tienes que parar,  una puesta en marcha como lo es la escena de un teatro.

J.L.- ¿Por qué Mariquilla llega y otros no?

M.- Pues no sé, eso depende de cómo estés trabajando, si hay entrega total lo percibe el que te ve y entonces llegas a la gente. Hay otros que bailan con frialdad aunque lo hagan técnicamente bien. A veces veo bailar a alguien y digo qué bien baila pero… no le he podido decir un olé porque no me ha transmitío. La perfección a veces…. no es tan buena, tiene que ser un baile un poco desgarrao en el sentido del flamenco; incluso en la danza clásica tiene que traspasar y que te ponga los vellos de punta. Yo he visto a mucha gente que no entendía lo que estaba haciendo, pero sí sabía el pedazo de profesional que era y he dicho: ¡olé!

J.L.- A veces, cuando asisto contigo a un espectáculo de danza flamenca, me dices al oído: ese paso, ese giro, es mío o es de Tatiana, tu hija… Añades “palabras” al diccionario de la danza y unas palabras que están bien aplicadas porque la gente las utiliza para seguir comunicando. Eso se llama “crear escuela” y pocos sois los afortunados capaces de contribuir a la creación de un vocabulario, difícil y lento de crear como es el de la danza. ¿Cómo nace ese vocabulario, cómo nace un estilo propio?

M.- Yo pienso que todo es amor, el amor se transmite en vocabulario, en expresión, en sentimientos; es también enseñar con paciencia, mucha paciencia y decirle al alumno qué es la verdad, la verdad de lo que tu quieres enseñar, no enseñar por enseñar y ganar dinero sino decirle ¡estos son los cánones que hay que llevar! Y ahí es donde está tu vocabulario y… tu enseñanza o como lo quieras llamar.

J.L.- Y también mucho de investigación, porque haces pasos y giros que nadie ha hecho o aplicas lo existente de un modo diferente como las sevillanas que montaste para ser bailadas con bata de cola y mantón.

M.- Ya los adaptas o ya te los inventas y los creas tú propiamente. Yo muchas veces, cuando estaba montando un trabajo decía “me falta algo, me falta algo” y como tenía tantas alumnas encima les decía: “perdonadme un segundo”; me metía en el servicio, me sentaba y creaba, “hacía… (gesticula) viene por aquí, esto viene por aquí…” y ya salía y tenía la mente abierta para lo que tenía que hacer (ríe y me ve sorprendido) ¿te estas sorprendiendo? Pues sí, me metía un minuto y encontraba la solución porque claro, “tenía a las alumnas encima y no  podía tener la mente relajá”.

J.L.- Mariquilla, yo tuve el honor de asistir a la firma de la concesión de la Cátedra de Flamencología en ceremonia abierta nada menos que por el escritor y poeta José Manuel Caballero Bonald y coordinada por nuestro común amigo Juan José Ruíz Rico. Pero esa cátedra duró poco tiempo ¿Qué te hizo abandonarla?

M.- Esa cátedra se creó porque vino Federico Mayor Zaragoza con Vida Soria que era Rector de la Universidad de Granada y Juan José Ruíz Rico Vicerrector y vino también Peter Ustinov. Me vieron bailar y vieron lo que yo tenía en la escuela; entonces Federico Mayor Zaragoza dijo: ¿cómo se puede estar desaprovechando a esta mujer? Se reunieron, hablaron y se creó la Cátedra de Flamencología, ellos fueron los que me buscaron a mí. Para mí fue un honor, algo que en mi vida podía pensar que llegara a ser catedrática de flamencología de la Universidad de Granada. Se llevó a cabo, se realizó pero pasó lo siguiente: los alumnos tenían que estar matriculados en otras carreras, yo tenía ciento cincuenta alumnos, que eran bastante, Juan José Ruíz Rico me decía con cariño “tus clases están llenas y las mías a medias”; esto creó un poco de envidia en la Universidad. Durante los tres primeros años yo llevaba todo, matrículas, dinero… y después se lo entregaba a la Universidad. Ya dijeron que ellos tenían que manejar el lío y se lo llevaron. ¡Ahí estuvo el fallo!, no sabían ni lo que tenían encima y empezaron a fallar las cosas.

Yo tenía que empezar las clases puntualmente porque lo mío no era un libro que se podían llevar los alumnos bajo el brazo, yo tenía que verlo y realizarlo. A partir de entonces empezaba las clases dos o tres meses más tarde y claro, todos los bailes que se tenían que hacer y que yo había puesto en el programa no se hacían, la mitad no llegaba porque no daba tiempo, empezaba más tarde de lo normal. Ahí empezaron ya a fastidiarme, a hacerme daño en mi trabajo. Yo era seria, llevaba a las niñas y todo lo habido y por haber. Yo estaba cada vez más triste. Un día llegó a Granada la sobrina de Carmen Amaya, Omayra Amaya, desde Estados Unidos porque sabía que yo tenía la cátedra y como sabía bailar quería obtener un título conmigo. La desorientaron, la estuvieron mareando y diciéndole que no había cátedra… ¡un desastre! Para mí aquello fue la gota que colmó el vaso, entonces le dije a Omayra: “no te preocupes, yo te voy a dar clases durante un mes, gratuitamente, y vas a vivir en mi casa, en compensación por ese error que te han hecho. A todos los que querían informarse de la cátedra los volvían locos, algo imperdonable, fíjate que ahora Omayra si tiene una cátedra en Estados Unidos. Y un día me levanté con los cables cambiados y dije ¡ya no doy más clases en la Universidad! Me mandaron una carta al cabo de dos meses y me decían “empieza usted mañana”. Y dije ¿cómo que empiece mañana, así, así y ya está, como el que dice empiece usted a barrer o a fregar? ¿Yo haciendo pasillos…?, ¡que yo soy bailaora y tengo que dar clases, no puedo estar detrás de un señor que me tenga tres horas a la puerta esperando a que me quiera recibir! Me enfadé tanto que ni le contesté ni le dije nada en absoluto. Por eso, cada vez que tengo oportunidad, como esta, la aprovecho para decir que se portaron muy mal con Mariquilla, muy mal, me hicieron llorar mucho hasta que dije ¡ya no lloro más, se acabaron las lágrimas! Porque sigo teniendo las mismas alumnas, sigo teniendo el mismo trabajo… solamente que la cátedra era algo muy bonito para mí. No sé si lo hicieron por hacer daño al flamenco o por hacer daño…. yo creo que al flamenco en realidad. Pero creo que también era porque los alumnos estaban felices, la gente faltaba a muchas clases y a las mías no faltaban.

J.L. Háblame de tu escuela que ya tiene una historia y de la que han salido grandes profesionales.

M.- La verdad es que sí. Cuando trabajaba en Torremolinos le dije a Luis Javier, mi marido, que me apetecía tener una escuela pero no en Torremolinos porque la gente iba de paso y yo quería que la gente tuviera raíces. Qué mejor que en Granada que estaba tan cerca. Yo iría dos veces a la semana y volvería después a mi casa en Torremolinos, a mi tablao. Tenía necesidad de enseñar todo lo que yo había aprendido en mi vida pero no pensé que iba a tener tanto éxito. Monté la escuela en un local grandísimo de la calle Recogidas y se llenó de alumnos, pero no me pude ir de Granada porque daba diez horas diarias de clases…. se me cayeron las pestañas de tanto sudar. De mi escuela han salido Rafael Amargo, Eva la Yerbabuena, Beatriz Martín, Rocío Molina que ahora tiene tanto nombre, Mary Paz Samaniego que está en Madrid, mi hija Tatiana, mi niña Lucía… Te puedo decir muchos más que ahora mismo son figuras.

J.L. El baile flamenco de Granada ¿cómo anda de salud?

M.- Pues bien y muy dignamente, trabajando, que cuando salen al escenario dicen… ¡esa es de Graná! porque están dando muy fuerte. Tú piensa que nosotros, los que estábamos bailando en el Sacromonte bailábamos en suelo, no bailábamos en madera y eso, a la larga, coge una fuerza terrible en pisar el escenario, en transmitir; y eso se lo hemos inculcado a toda esta gente. Todo el que sale ahora de Graná tiene un sello, de temperamento, de fuerza, de garra, tanto en cante como en baile o en guitarra. Por eso yo creo que está muy bien de salud.

J.L.- Es hermoso verte bailar, pero resulta difícil detenerse en tantos mensajes que lanzas a la vez en cada momento, con tus brazos, con tus manos, con tus pies… con tu cara. Algunos de estos momentos los ha sabido captar magistralmente, con sus herramientas de trabajo, un artista granadino: David Zaafra.

M.- Para mí David es un genio de la pintura flamenca. A mi me cogió después de haber dibujado y pintado a Camarón y a Carmen Amaya. Yo en mi casa tengo dibujos de Paco, Carmen, Farruco y Camarón y tengo a Enrique Morente, a mi compadre el Piki, a Pepe de Lucía… bueno, tengo una selección de cuadros de David Zaafra porque me encanta y además he tenido la suerte de ser su musa. Me ha dibujado más de cien veces, tengo dibujos increíbles de mis pies y de mis manos  porque David te saca lo que tu eres, a mi me saca la fuerza interpretativa de mis manos… Te da vida, saca el interior del artista.

J.L.- Te has retirado del baile, que no de la enseñanza, cargada de premios y de reconocimientos, incluso te han dedicado un pasodoble. Yo tuve el honor de entregarte en el Teatro Calderón de Motril el Galardón de Telemotril, en una Gala organizada por nuestro común amigo y gran profesional de la televisión, Juan Carlos Colorado, en reconocimiento a tu larga trayectoria artística y a tus numerosas colaboraciones con esa ciudad de la Costa Tropical. ¿De todos los premios y galardones que te han concedido con cual te quedas, cual tiene un valor especial para ti?

M.- Con muchos pero la verdad es que el último ha sido muy fuerte, he recibido la medalla de Oro de la Ciudad de Granada, es el que más mella me ha hecho porque es mi tierra. El último ha sido aquí en Cájar el pueblo donde vivo, porque soy “cajera” (ríe), me han hecho Hija Predilecta de Cájar. Tengo muchos como la Medalla al Mérito Turístico, el Geisha de Oro… La verdad es que todos tienen sus momentos y su cariño, que llevo en mi corazón, tengo mi corazón como una alcachofa chiquitita que tiene muchos petalillos, muchos pétalos muy apretados. Cuando me vaya de este mundo me iré con una satisfacción enorme porque con mi baile he recorrido muchos sitios del mundo. En Alemania ni te imaginas las alumnas que hay con los bailes de Mariquilla, en el último curso han sido 60 alumnas con bata de cola. En Brasil también hay muchísima gente con mi danza. Me queda la satisfacción enorme de haber dejado algo positivo de esta pequeña bailaora.

J.L.- Pero claro, una mujer tan inquieta navega en otros campos culturales. Mariquilla practica también la poesía. ¿Qué te impulsa a escribir poesía y qué pretendes con ella?

M.- Al dejar de bailar en el escenario porque me operaron la rodilla, aproveché para seguir con las clases pero como sigo con mi forma de ser, que abarco mucho, pues me planteé escribir un poquito, escribir poesía. Recito de vez en cuando, no recito muy bien pero para mí me vale, me desahogo. Yo he visto llorar a gente con mis poesías y me digo: ¿lo estaré haciendo bien… esto cómo es?, si yo nunca he hecho esto… ¿cómo es posible que emocione a la gente? Ahora tengo en mente seguir con la poesía y ponerle imágenes en un DVD que espero que lo realices tú…

J.L.- Estaré encantado, será un placer para mí.

M.- Porque los sitios de Granada que estamos tocando ya para el video son emblemáticos y yo creo que va a quedar bonito, hermoso.

Mariquilla pasa a recitarme un fragmento de una de las últimas poesías que ha escrito,

“Qué es para ti vivir”

Hace unos días me encontraba

hablando con un amigo

y me hizo una pregunta

que me dejó sorprendido.

¿Qué es para ti vivir?

No supe qué contestarle,

pero en aquel momento

quise una respuesta darle.

Miré a su cara y le dije:

cuando un rayo de sol

penetra por tu ventana

y tus ojos se iluminan

porque sabes que te aman

¡eso para mí es vivir!

J.L.- ¿Tienes más proyectos en preparación?

M.-  Tengo uno bastante fuerte, el de mi Fundación para ayudar a la gente joven. Tengo grandes amigos dentro del mundo del flamenco que están dispuestos a trabajar conmigo. Con el primero que hablé fue con Felix Grande y me dijo que si, ahí tienes ya un personaje de categoría. También José Luis Tellez, Manolo Sanlúcar me ha dicho que cuando quiera empezamos con la guitarra. Con Paco de Lucía hablo casi dos veces en semana y cuando le necesite estará conmigo, su hermano Pepe lo mismo. La Fundación existe pero hay que ponerla en marcha, la escuela la tengo pero me falta un sitio que me lo está buscando el Ayuntamiento, para la pintura, las conferencias y la guitarra porque para estas materias necesitamos un sitio más silencioso, que no estén mezcladas con el ruido del baile. Estoy esperando que el Ayuntamiento me diga que ya lo tengo, se están durmiendo un poquito en los laureles pero está ahí. Y la pintura estará a cargo de mi querido Zaafra, para que la gente aprenda a amar el flamenco a través de los pinceles.

J.L.- En numerosas ocasiones he podido comprobar la admiración y respeto que profesa la gente a Mariquilla y también he comprobado la serenidad y sencillez con que ella lo recibe haciendo alarde de su categoría personal. Por eso gustas Mariquilla, además de tu arte… por eso te queremos.

M.- Y yo te quiero a ti.

Entrevista de José Luis López Enamorado

a Mariquilla, bailaora.

Noticias del  Genil, Julio 2009

URL: http://www.elfaromotril.es/?p=113091

Escrito por ElFaro en 18 abr 2019. Archivado bajo Galerías, Imágenes, Opinión. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

Deja un comentario

WordPress主题

Galería de fotos

Acceder Premium WordPress Themes
Wp Advanced Newspaper WordPress Themes Gabfire