El Faro

EL ÚLTIMO VIAJERO ROMÁNTICO

VIAJERO EN NUEVA YORK

IÑAKI RODRÍGUEZ -Escritor-

Nueva York me enseñó lo frágil que es la vida. Construir dos  magníficos rascacielos a los que llamaron ¨Twin towers¨ y que a plena luz del día, unos asesinos estrellen  aviones llenos de pasajeros y, no sólo maten miles de personas, sino que hagan caer sendas torres, es una buena lección sobre la fragilidad de la vida. Allí aprendí a ser hormiga en Manhattan, pues son muy trabajadores, procurando a sus familias el mayor bienestar posible. También volé cual paloma en Brooklyn y vi que al neoyorkino le encanta tender puentes en una ciudad en constante ebullición. Unir, unir, unir, para después seguir uniendo, no como en otros sitios del globo, donde mentes retorcidas y manipuladas solo pretenden separar. Sobrevolé Brooklyn y Manhattan infinidad de veces y judíos, musulmanes, budistas y cristianos comían helados en parques y plazas, juntos y en paz. Me encantó que muchísima gente hablase castellano, tanto que uno se puede manejar perfectamente sin el inglés. Entonces respondí a esos incultos que insultan a España (gritando al viento): ¨¡Mundo! ¡Algo bueno habremos hecho! ¡Menudo tesoro!¨ No me gustó la contaminación. Por eso decidí por un tiempo imitar a las mariposas en Staten Island, tranquilo, respirando aire puro sin salir de Nueva York. Así es esta ciudad llena de contrastes. En el Bronx viví una vida de perros que me hizo más fuerte. Cuando todo fue bien, di gracias a Dios y, si por el contrario fue mal, nunca me desanimé… Otra opción era ser gorrión en Queens y ganarme allí el pan de cada día. Ese es el espíritu neoyorkino: Si caes, te levantas… Siempre hacia arriba. Escuché que las personas no se ayudaban entre si y que era un hervidero de seres sin corazón. Nada más lejos de la verdad. Los que allí habitan tienen muchísima alma y un corazón que no les cabe en la caja torácica ¡Su alma cubre los cinco barrios de Nueva York! Prueba de ello son las múltiples muestras de solidaridad que hubo durante aquél fatídico once de Septiembre. Yo mismo he vivido esa camaradería, por ejemplo, cuando me perdí en el metro. Oí también que ¨el dios del dinero lo controla todo¨, sin embargo, conocí personas con una dulzura y generosidad indescriptibles. Es verdad, hay pobreza (la lacra del planeta) pero en ninguna ciudad del mundo un pobre está tan cerca de dejar de serlo. La suerte puede cambiar al doblar la esquina. También, como en cualquiera de nuestras ciudades, hay por las calles enfermas y enfermos mentales… No os riais jamás de ellos y ayudarles si podéis. Cualquiera puede acabar así un mal día. Las ciudades están vivas. Nacen y crecen y… ¡Nueva York está muy viva! Tan viva que… ¡Dan ganas de vivir! Durante una pausa pensé en García Lorca y su ¨Poeta en Nueva York¨, mientras paseaba por la Quinta Avenida y vino a mi mente la Costa Tropical, colmándome de maravillosos recuerdos y memorias, de profunda añoranza y una ternura inigualable. En especial Motril. Entonces pensé en hormigas, palomas, mariposas, perros y gorriones y entendí que, en realidad, granadinos y neoyorkinos, no somos tan diferentes.

URL: http://www.elfaromotril.es/?p=113042

Escrito por ElFaro en 17 abr 2019. Archivado bajo Opinión. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

1 Comentario por “EL ÚLTIMO VIAJERO ROMÁNTICO”

  1. Anabel Davis

    No sabes las veces que he querido ir a NY ! Hasta me baje del avion para coger otro y no se me ocurrio quedarme unos dias con mi queridusima amiga Venezolana que hacemos planes y nada! culpa de inmigracion que pudiendime quedar sin problemas me intimidaron en el 2013! Que envidia de la buena todas esas experiencias son inolvidables! y con Susana pues aun mejor que dicha!
    Gracias por entretenernos tu lo haces muy bien.
    Tu queridisima amiga de siempre,
    Anabel

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