El Faro

Pregón de pregones el ofrecido por José Carlos Rodríguez en el Calderón

Kiko Rodríguez

Sin duda alguna ha sido un Pregón de Pregones. Pasado el miércoles de ceniza, la noria imparable de la vida nos coloca la Cruz de Guía de la Semana Santa motrileña bajo el dintel de las mismas puertas del cielo, con el Pregón Oficial. En estos albores de primavera, el señero teatro Calderón de la Barca de Motril, fue el crisol donde se fundieron olores, sabores, vivencias, sonidos… para que las tablas del escenario se pusieran “de rodillas”, en pro de la fé y entrega que une al mundo cofrade que se dio cita, en la velada del sábado, abarrotando el aforo del distinguido teatro.

Se abrían las telas de un escenario totalmente engalanado con un olor a azahar que se podía cortar, aromas que nos trasladaron, nada más entrar en el patio de butacas, a la matinal del Domingo de Ramos. Con la solemnidad que una banda de música deja entrever en cualquier acto, se empezaba a ejecutar la partitura de la señera y sobria marcha Jesús de las Penas, magistralmente interpretada por la Asociación Musical San Isidro de Armilla -que goza de una calidad envidiable-  continuando con Passio Granatensis, Mi Amargura, La Esperanza de Triana, Pasa la Macarena y, como no podía ser de otra manera en este año que estamos, Amarguras -dicha marcha, “el himno nacional de Sevilla”, como se bautizara hace años, está de celebración; cumple nada menos que cien años y se están celebrando todo tipo de actos para celebrar el legado incomparable que D. Manuel Fon de Anta dejara escrito para los anales de la historia-. Motril no puede ser menos y, con este detalle, se une y aplaude la efeméride.

Después de una pequeña introducción protocolaria, ha dado tiempo a que la banda retirara sus asientos y atriles, un escenario debida y protocolariamente presentado, presidido por un lujoso tapiz con el escudo de la ciudad, que bordara magistralmente la motrileña Elena Burgos, y flanqueado por el estandarte de la Agrupación en representación de todas y cada una de las hermandades y cofradías de la ciudad, nos metía de lleno en una cuna de recuerdos y sentimientos. La presidencia, que flanqueaba a ambos lados el atril preparado para la oratoria, estaba compuesta, a su derecha por la Alcaldesa de Motril Flor Almón, el Concejal de Cultura Francisco Ruiz y el presentador del pregonero; a su izquierda, José Albaladejo, Consiliario de la Agrupación, Manuel Terrón, Presidente de la Agrupación de Cofradías, y el pregonero.

EL PREGONERO EXALTANDO LA SEMANA SANTA MOTRILEÑA

En un instante hacía su presencia el presentador del pregonero, Alberto Manuel García Gilabert, amigo de pró y persona de confianza que José Carlos Rodríguez Díaz quiso que guiara la literatura de su presentación. Una presentación llena de amistad, vivencias, sentimientos y respeto que invitaba al pregonero a ocupar la palabra.

El Pregonero, momentos antes de subir al escenario tras la puesta en escena de su presentador, hizo entrega al Presidente de la Agrupación de Cofradías de una copia del Pregón que iba a ofrecer. Una encuadernación mimada hasta el último detalle, a color y con varios matices llenos de simbología. En el pié de las páginas, impresas sobre fondo de pergamino, con alegorías florales y barrocas, la frase en latín “Benedicite deum omnium, qui audiunt sermones istos ex animo” (Dios bendiga a todos los que escuchan estas palabras que salen del corazón), además, el pregón, ha sido impreso sólo en 33 páginas, la edad de Cristo. Detalles que dejan claro la entrega, fé y seriedad que tiene el pregonero y la importancia que le da a un acto tan importante como este. Sin duda alguna ha sido el pregón de los pregones.

Empezaba a hilvanar su literatura dejando entrever que la vecina ciudad de Almuñécar  -de donde es el pregonero- y la localidad de Motril, unidos por la Fé y los sentimientos empezaban a repujar lo que estaba por venir.

Los protagonistas a los que el pregonero ha querido ofrecer su literatura han sido los pequeños,  los niños que comienzan en esta apasionante y devota andadura… “A los pequeños cofrades motrileños, que en Domingos de Resurrección tocan sus campanillas de barro. Pues ellos serán el futuro asegurado  De esta pasión cofrade y motrileña Llamada Semana Santa

Hacía su introducción el Pregonero exaltando la semana de pasión y lo que ella cobija…

“…Por eso, porque no hay quien como tú, que te gane en sentimientos,

nadie como tú, para citarnos en ese encuentro,

abramos el telón de la gloria, de siete días intensos,

Llenos de fe, devoción, hermandad y penitencia,

de cofrades que te quieren, que te rezan y te cantan,

de una pasión motrileña, que se llama SEMANA SANTA…”

Instantes después, acometía la protocolaria presentación y saludos a las distintas autoridades de la ciudad, en lo civil y lo religioso para dar paso a un respetuoso y entrañable ofrecimiento de “su corazón” hacia nuestro Motril.

Entraba de lleno bajo los sones de la Marcha “Dulce Nombre de María”, mientras se paseaba disfrutando de como Motril reza su “Padre Nuestro”, como devoción a todas y cada una de las Hermandades y Cofradías, las tablas del escenario empezaban a caldear el ambiente.

Fue deshojando esa rosa que, por pregón, ha ido colocando a cada una de las imágenes sagradas que componen los misterios de la Semana Grande motrileña, sus detalles, sus pasos, sus cortejos, pero sobre todo su fé y devoción ha hecho que los aplausos rompieran el silencio del teatro en todas las intervenciones.

El pregonero, también ha querido ofrecer su literatura mimando cada momento y cada detalle, musicalmente hablando. Un escogido ramillete de marchas, interpretadas por banda de música, marchas a piano y con orquesta, evitando la monotonía de sonidos y ritmos, para hacer la velada aún más llevadera, las partituras en off fueron: Dulce nombre de María, Salvador, Aires de Triana, Campanilleros, En el cielo de tus ojos, Campanilleros de Utrera, Hossanna y Excelsis, Stmo. Cristo del Desamparo y Abandono y costaleros de la Aurora fueron los sonidos que arroparon un pregón que pasará a la historia como pocos.

José Carlos Rodríguez, fraguó un capítulo más para la semana santa motrileña, cruzando el epílogo de su exposición con un “Amén con las campanillas de barro”, teniendo presente siempre a los niños, que en ese momento hacían presencia en el escenario, haciendo sonar campanillas de barro, mientras cerraba su oratoria totalmente emocionado bajo las palabras, “Con Dulce Nombre triunfante, con jóvenes costaleros, y centenares de infantes, tocando llenos de felicidad melodías únicas y reconfortantes. Campanillas de barro elevaros a lo más alto, pues en cada campanada está el sueño de los mayores y de los que se fueron al cielo, sabiendo que en cada campana está ese prometedor futuro que aguarda… He Dicho”

Cerraba el pregón un ensordecedor y largo aplauso del respetable hacia el pregonero. Momentos después sonaban los protocolarios himnos de Andalucía y de España.

Por su parte, la Agrupación de Cofradías ha entregado una copia del pregón, debidamente encuadernada, a todos los presentes. Enhorabuena al pregonero, a la Semana Santa y a la ciudad de Motril por tan merecida y rutilante oratoria.

URL: http://www.elfaromotril.es/?p=110801

Escrito por ElFaro en 10 mar 2019. Archivado bajo Cofrade, Destacados, Galerías, Imágenes, Portada. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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