El Faro

EL EQUILIBRIO DE LA NAVIDAD Y AÑO NUEVO

EL EQUILIBRIO DE LA NAVIDAD Y AÑO NUEVO

JOSÉ MANUEL GONZÁLEZ -Periodista-

De nuevo estamos en Navidad, tiempo de encuentros y reencuentros enmarcados en sonrisas o lágrimas evocadoras de un tiempo que fue, o de pretendidas y anheladas esperanzas nuevas. Todo consiste en equilibrar lo malo y lo bueno que la vida nos va deparando en el camino.

Para los más creyentes, se abre de nuevo ante nosotros un mundo lleno de ilusión y fraternidad por el nacimiento del Niño Jesús en su humilde portal de Belén, tal y como cuenta la historia. Para otros, llanamente, días de asueto y comilonas. Son días, al fin y al cabo, donde el sólo hecho de ver la sonrisa sencilla, auténtica y plena de un niño ya es motivo más que suficiente para sentir cómo nos rodea y embarga aquello que denominamos “la felicidad”, la esperanza de un futuro mejor aunque el presente nos esté machaconamente dictando lo contrario.

Pero la Navidad no sólo son los niños, aunque ellos ciertamente enmarquen la verdadera y auténtica sencillez de las cosas, también lo son los mayores, los que un día fueron también infantes embutidos en la inocencia, seguramente, en épocas de una niñez cargada de mayores penurias económicas con episodios de hambre y variopintas necesidades. Tiempos en los que a falta de pan, los hombres y las mujeres íntegros de cuerpo y alma se alimentaban de grandes dosis de sentimientos y valores humanos, motivos por los cuales con toda seguridad se promulgaban, desde la humildad, en regalarse mayores cuotas de apoyos entre iguales.

Los tiempos han cambiado, y no lo digo porque haya vivido situaciones de las anteriormente descritas, pero hay un ejercicio que me permite reseñar otras épocas pretéritas: siempre he tenido el placer de escuchar con atención a los que suman más primaveras que yo para aprender de ellos la sabiduría que otorgan los años vividos. Por ello, y como quiera que se acentúan ciertos tufos de deshumanización en nuestra globalizada e hipermoderna sociedad, demando un mayor respeto hacia nuestros mayores, un mayor cuidado y asistencia, una mayor atención y comprensión, más delicadeza para todos los que entregaron su trabajo, esfuerzo y desvelo por los demás sin reparar más que en el amor y la búsqueda del bienestar del prójimo. Y aunque estas actitudes esenciales deberíamos proyectarlas todos los días del año en nuestro quehacer diario, al menos, aprovechemos que llegan jornadas donde ha de reinar la paz, la concordia y la humanidad con mayúsculas –aunque sea en pequeñas dosis, algunas de ellas impostadas– para poner en práctica las virtudes más nobles que entraña el ser humano. Al menos, que no se diga que no lo hemos intentado.

No todos nuestros mayores son afortunados, no todos han llegado al declive de su vida con la garantía vital que concede la compañía; algunos han caído en el más absoluto de los olvidos, sus familias hace tiempo que dejaron de prestarles la atención que merecen, abandonándolos a un destino incierto en su trayecto, o arrinconándolos en una “fría” residencia como dice la canción de Serrat –aunque él refiere un psiquiátrico, utilizo el símil– “…donde vienen a verme los amigos de dos en dos, los martes, de cinco a seis….”.

Niños y mayores: el binomio perfecto, el equilibrio idóneo que hace que la Navidad presente y la Navidad pasada, sean sólo una. Los niños hacen que los mayores se sientan más vivos, con ganas de afrontar los avatares que se les presentan en sus lentas jornadas. Por ello, a los pequeños se les quiere con pasión, porque representan la esencia de la propia vida: lo que fuimos y aún somos, lo que nunca llegamos a perder del todo. Pensad, si nos miramos interiormente volveremos a sorprendernos observando al niño aquél que después de una tarde llena de juegos se sentaba en las rodillas de su padre para escribir la carta a los Reyes Magos con destellos de ilusión nacidos de unas pupilas limpias de toda culpa, de unos ojos absolutamente inocentes.

Usted tiene el don de elegir cómo quiere vivir estos días que la vida nos regala, y bien sea niño, mayor o sencillamente adulto, desde EL FARO les deseamos de todo corazón una muy Feliz Navidad y año 2019, a todos sin excepción.

Sin que falte la salud, el amor y el trabajo para todos. !!!Feliz 2019¡¡¡

URL: http://www.elfaromotril.es/?p=106918

Escrito por ElFaro en 31 dic 2018. Archivado bajo Opinión. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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