El Faro

RELATOS DE LA HISTORIA DE MOTRIL

ANTIGUOS EDIFICIOS CIVILES URBANOS CONSERVADOS DE MOTRIL

Recogemos aquí un pequeño inventario de algunos de los pocos edificios civiles que se conservan en Motril con una antigüedad superior o aproximada a los cien años. Un escaso número de edificios, ya que fueron este tipo de edificaciones las que más sufrieron las transformaciones urbanas y han caído con el paso de los años a merced de la piqueta demoledora.

Tampoco a lo largo de la historia de Motril hasta el siglo XX, se construyeron edificios públicos civiles de gran categoría arquitectónica, podríamos citar, mas desde el punto de vista del valor histórico que artístico, la mezquita mayor, los baños y la casa del Cadí musulmanes, la casa de la Aduana, la casa de la Tercia, el Pósito, la Alhóndiga, la Carnicería, la casa de la Inquisición, el hospital de Santa Ana y el Ayuntamiento; de los cuales se conserva, muy modificado, solo este ultimó.

En cuanto a los edificios civiles privados, tampoco hubo, según parece, grandes edificaciones. Las casas señoriales construidas hasta los primeros años del siglo XX por la grandes familias mayoritariamente absentistas con grandes propiedades en Motril, como fueron los condes de Bornos, marqueses de Valera o duques de Frías y la gran burguesía granadina o genovesa; no cuidadaron demasiado sus casas solariegas motrileñas en sus aspectos arquitectónicos o artísticos y la mayoría han desaparecido en la actualidad. La pequeña nobleza y la burguesía local, con tendencia a vivir en Granada capital, apenas si promueven construcciones residenciales de gran porte y tuvimos un panorama general de gran modestia, salvo contadas excepciones como la Casa de Contreras, de este tipo de arquitectura particular.

Los pocos edificios que se han conservado en la actualidad han sido gracias la iniciativa municipal que en los últimos años ha adquirido algunos casas privadas para dedicarlas al uso público, salvándolos así de una casi segura desaparición. Así ha ocurrido con la Casa de la Palma, el Centro Municipal de Adultos, la casa de la Condesa de Torre– Isabel, el palacio Ruiz de Castro, la casa Garcés y la casa de Garách, recuperando de esta manera para la ciudad parte del patrimonio arquitectónico civil.

Los grandes edificios civiles urbanos motrileños tendieron siempre a situarse en lugares privilegiados como eran las escasas plazas existentes, junto a las iglesias o en las calles más importantes. Solían ser edificios adosados, alineados entre medianerías y que traducen rígidamente las proporciones de las parcelas en las que se acomodan, siendo apetecidos los solares de esquina y los que están orientados al sur. Los tamaños de los edificios tampoco fueron demasiado importantes, lo que no se suple ni siquiera con complementos decorativos a no ser en los edificios construidos en los últimos años del siglo XIX o principios del XX, en los que se acentúa más la decoración de la fachada principal siguiendo modelos arquitectónicos eclécticos. En el concepto del edificio se aplica una retícula regular y simétrica, normalmente dispuesta entre pisos de tres o cinco ejes de vanos con galería de arcos de medio punto en la última planta conocida aquí como “galeón”, elemento arquitectónico muy típico de este tipo de edificaciones motrileñas. Mantienen la formulación de tres o cuatro crujías de muros de carga paralelos y de un espacio central o patio normalmente peristilado, desde el que asciende la escalera hacia la planta principal. También, en alguno de ellos, se usó torre en una de las esquinas, quizá como símbolo de una pasada dimensión castrense como era el caso de la desaparecida casa de la familia Jiménez de las Cuevas en la plaza Díaz Moreu o el existente todavía, aunque muy modificado, palacio de los Fernández de Córdoba en la calle San Francisco. Los austeros paramentos solían ser de ladrillo y mampostería, no conocemos la utilización de la cantería al menos en los edificios que se conservaron hasta los años 70 del siglo XX, con la excepción de las portadas en las que casi siempre se usó la piedra como elemento de prestigio, evoquemos como ejemplo una portada con almohadillado de piedra en una casa también hoy derribada, en la calle San Medél.

CASA MOREU ESPINOSA

Casa Moreu Espinosa

Edificio situado en la plaza de la Libertad, cuya originaria construcción debe remontarse al siglo XVIII, posteriormente modificado en la segunda mitad del siglo XIX al ser adquirido para residencia de la familia Moreu sobre 1856, bajo el signo de una arquitectura de signo historicista y metodológicamente ecléctica. En la década de los años 80 del siglo XX sufrió una horrenda transformación arquitectónica para convertirlo en Centro de Educación de Adultos y en la que perdió definitivamente toda su tipología interior, pero al menos ha conservado la fachada que tiene cierto regusto a las casas burguesas catalanas de la época. Presenta tres cuerpos de alzado separados por impostas con una absoluta simetría con respecto a los vanos. En la planta baja, los vanos, incluida la puerta, se cubren con arco rebajado y enmarcados por una geométrica decoración de yeso a modo de crestería y modillones sobre las claves. La planta principal posee tres balcones adintelados: el central cubierto con frontón triangular sobre canes y los dos laterales con guardapolvo sostenidos también por canes. En la última planta los vanos adintelados, también abalconados, son de más reducido tamaño y apenas decorados con un guardapolvo sobre canes el central y los laterales con modillón en el centro del dintel. Hoy es sede del Centro de Educación de Adultos y del CEP.

CASA TORRE ISABEL

Casa de la Condesa Torre-Isabel

Por los datos documentales que poseemos, el primitivo edificio se construye en el segunda mitad del siglo XVIII, aunque se modificó en los últimos años del siglo XIX y rehabilitado en el año 2000. Residencia hasta los años 50 del siglo XX de la familia Moreu Gisbert, condes de Torre-Isabel, que la adquirieron en 1869. Hoy es propiedad del Ayuntamiento de Motril que ha establecido en este edificio la sede del Área Municipal de Cultura.

Tiene tres cuerpos de alzado con gran simetría con respecto a los vanos. La planta baja cubre sus vanos con arco rebajado. La gran portada de piedra da paso a un pequeño zaguán y las ventanas actuales aparecen sin decoración. La planta principal, separada por una línea de imposta, posee tres balcones cubiertos por frontones curvilíneos sobre canes. La última planta, separada de la principal por una cornisa fuertemente moldurada, está constituida por una galería de arcos de medio punto con ménsula en la clave entre pilastras toscanas, modelo que se repite frecuentemente en la casa señorial motrileña. En el interior las crujías se articulan entorno a un patio central cuadrado y peristilado con columnas toscanas de color rojizo y sobreelevados plintos de mármol negro y cuyos paramentos se cubren hasta la mitad de su alzado con un alicatado cerámico de gusto clásico de muy buen efecto decorativo. El acceso a la planta principal se realiza con una monumental escalera  en mármol blanco que se bifurca a partir del primer descanso, consiguiendo un buen elemento efectista de prestigio.

Palacio Ruiz de Castro

Construido seguramente por la familia de este apellido en el siglo XVIII en la  popular calle Ruiz dentro del casco histórico de la ciudad. Se articula, el edificio, sobre un patio central adintelado cuadrado de reducidas dimensiones, sostenido las crujías columnas de mármol negro sobre basas y plintos poliédricos de piedra rojiza y en cuyo lateral sur se abre escalera de rincón en mármol blanco y que da acceso a la planta principal. La fachada principal tiene tres cuerpos de altura, muy austera y carente de decoración. En el primer cuerpo se abre una gran portada adintelada de piedra gris con la única decoración de las jambas a modo de pilastras cajeadas, el resto de los vanos son adintelados sin ningún tipo de adorno.

La planta principal, separada por una imposta, presenta todos los huecos abalconados y adintelados sin decoración y con una buena rejería de forja, siendo el más sobresaliente el balcón que se sitúa sobre la portada y un curioso balcón de esquina, cuyo parteluz es una columna de piedra rojiza de orden toscano. La última planta, separada también por imposta, presenta la típica galería de arcos de medio punto entre pilastras toscanas, con la única decoración de ménsulas en las claves, apareciendo los huecos abiertos y cerrados alternativamente. Actualmente restaurado, es sede del museo municipal dedicado al pintor Hernández Quero.

CASA DE LA PALMA

Casa de la Palma

El origen de esta casa se remonta a la existencia de un ingenio azucarero situado en las afueras de Motril sobre el camino de Salobreña, denominado ingenio de Lucas Palma o de la Palma, que había sido de propiedad de un morisco llamado Jerónimo el Cutiní y confiscado por la Corona tras la sublevación de 1569. A principios del siglo XVII la fábrica de azúcar pertenecía al genovés Alejandro Chavarino, que en 1611 inició la construcción de una casa en el emplazamiento que conocemos hoy. Al mediar este siglo, el ingenio y la casa pasaron a propiedad del mayorazgo de la familia Victoria, quienes construyen la actual casa en 1650 con un costo de 50.000 ducados. Los miembros de esta familia mantuvieron la propiedad hasta finales del siglo XIX. En los primeros años del siglo XX la Casa de la Palma perteneció a la familia Ocete, siendo adquirida al mediar el siglo XX por la familia Palanco Burgos. En 1983 pasó a ser propiedad del Ayuntamiento de Motril que la convirtió tras su restauración en un centro cultural y, actualmente, sede del Centro Asociado de la UNED de Motril.

Desde su primitiva construcción a mediados del siglo XVII, el edificio ha debido sufrir numerosas modificaciones que nos han dejado muy escasas referencias a su estado original, aunque se conserva un plano de 1864 que nos permite ver su estado al menos en esa en esa época, posteriormente también debió sufrir bastantes transformaciones hasta su estado actual, fruto de la rehabilitación realizada para adaptarlo a usos públicos en la que no se respetó la configuración interior original del edificio.

El edificio es de grandes proporciones y se articula en forma de U en torno a un gran patio central. La crujía de la fachada principal debió ser la zona de vivienda señorial y el resto vivienda de criados, almacenes y caballerizas. El parte posterior del edificio se situaban otro patio, jardín, cuadras y corrales, zonas que debieron corresponder a los restos del antiguo ingenio.

La casa tiene tres cuerpos de altura. La planta baja tiene una gran puerta adintelada de piedra que da paso a un zaguán que sirve de entrada a la galería interior en cuyo lateral derecho se sitúa la escalera que da acceso a la planta principal y cuyo descanso aparece cubierto con alfarje con decoración geométrica muy ricamente trabajada y en apariencia bastante antiguo. La segunda planta está separada por imposta y aparecen con huecos abalconados escasamente decorados y siendo el de mayor tamaño el que se sitúa sobre la puerta principal, sobre el que se emplaza el gran escudo en yeso, hoy parcialmente perdido, de la familia Victoria. La última planta posee vanos rectangulares de reducido tamaño y que parecen ser producto de una modificación de una galería o solana de arcos de medio punto existente con anterioridad. Se remata esta planta alta con una cornisa de ladrillo en esquinilla. Sobre la parte central de la fachada se añadió a fines del siglo XIX un torreón para reloj, por lo que también se le conoció como “Casa del Reloj de Victoria”.

Casa Vinuesa

Situada en la calle de la Gloria, responde al perfecto modelo de casa burguesa de medianas proporciones que debió construirse en Motril durante el siglo XVIII. No ha debido sufrir modificaciones substanciales en su estructura primitiva, lo que nos permite hacernos una idea muy aproximada de este modelo de vivienda de las clases motrileñas más acomodadas. Tienes tres cuerpos de alzado con vanos simétricos. En la planta baja se abre la portada de piedra gris muy vertical y con arco rebajado en cuya clave aparece como elemento decorativo una ménsula. Está flanqueada por dos ventanas de arco rebajado sin decoración. Separada por una imposta tenemos la planta principal integrada por tres balcones de iguales proporciones y arcos rebajados, rematados por una cornisa de fuerte molduración y decoración de dados, sobre la que se alza la tradicional galería de arcos de medio punto entre pilastras, alternativamente abiertos y cerrados. El interior se articula en torno a un patio central cuadrado de medianas proporciones, columnas de piedra y escalera lateral de rincón que da acceso la planta superior.

Antiguo Palacio Fernández de Córdoba

Esta casa de la calle San Francisco, hoy extraordinariamente modificada en su mayor parte, responde a otro de los modelos de edificios señoriales antiguos del cual es este el único ejemplo que se conserva en nuestra ciudad. Nos estamos refiriendo a las casas de torreón en esquina, de las que existieron varias en Motril, como evocación del palacio fortaleza. Los documentos gráficos conservados de los primeros años del siglo XX nos muestra una fachada que sigue el prototipo de la ya citada torre angular cuadrada con dos vanos de medio punto entre pilastras en cada una de sus caras, cuerpo superior con galería de arcos de medio punto rematado por una gran cornisa de vigorosa molduración, planta principal con balcón central flanqueado por grandes ventanas con guardapolvo. En la plata baja se abre portada adintelada de piedra gris cuyas jambas aparecen vaciadas para introducir columnas toscanas como elementos decorativos y ventanas laterales adinteladas sin decoración. Al interior se accede por zaguán que da paso a un patio con columnas de reducidas dimensiones, también parcialmente modificado en la actualidad.

OBRAS EN EL AYUNTAMIENTO DE MOTRIL EN 1961

Casa Garách

Esta casa construida en los primeros años del siglo XX en la plaza de Francisco Javier de Burgos, representa el mejor modelo que hay nuestra ciudad de la adecuación que de la cultura arquitectónica del historicismo ecléctico hace la burguesa urbana de la época, adaptándola a sus necesidades representativas y de exhibición, integrando usos residenciales en alto y locales comerciales en los bajos En conjunto este edificio presenta una gran simetría con respeto a sus vanos y  tiene tres cuerpos de alzado separados por impostas. El cuerpo bajo solo tiene de destacable  la gran portada en piedra gris muy vertical con arco de medio punto y ménsula en la clave. El cuerpo principal tiene cinco vanos abalconados, estando los tres centrales unidos en un solo balcón. Todos están enmarcados por un fino fileteado y sobre ellos guardapolvos sostenidos por modillones, pequeñas pirámides en los extremos y decoración de yesería. La última planta tiene cinco balcones decorados con una cenefa de inspiración gótica. Se remata el edifico con balaustrada de hierro. Verticalmente la fachada está dividida en tres tramos separados por un orden gigante de pilastras corintias y fuste acanalado sobre basamento. Interiormente el inmueble organiza sus crujías alrededor de un patio central cuadrado de pequeñas dimensiones, con  fuente y escalera de rincón para acceso a la primera planta. En la actualidad este edificio es de propiedad municipal.

Casa Garcés

Curiosa vivienda de gran austeridad formal y doble fachada a las calles Cardenal Belluga y Comedias, difícil de datar cronológicamente pero que bien puede remontarse su primera construcción al siglo XVII. La parte más modificada del edificio corresponde a la zona de Cardenal Belluga, donde presenta en la actualidad tres cuerpos de alzado separado por impostas y huecos simétricos. El hueco del ingreso, que da paso a un pequeño zaguán, es adintelado al igual que las ventanas laterales y no presentan ningún tipo de decoración. La planta principal está constituida por tres huecos adintelados iguales, carentes también de adornos. La última planta, cuya imposta aparece muy marcada, presenta en la actualidad tres huecos, pero originariamente debió ser una galería de arcos de medio punto entre pilastras como se puede comprobar desde el interior y que hoy han sido recuperados tras la restauración del edificio. La fachada de la calle Comedias, también bastante modificada, ha conservado algo mejor su antigua fisonomía. Tiene tres plantas: la baja constituida en la actualidad por tres huecos adintelados consecuencia de alteraciones a lo largo del tiempo; la segunda tiene balcón central sobre tornapuntas y ventanas laterales de las cuales solo la de la izquierda ha conservado el guardapolvo. La última planta, bajo un gran alero y tejaroz,  tiene en la actualidad  tres pequeños huecos rectangulares, dos de ellos de balcón, pero también parece que originariamente debió ser una galería de arcos de medio punto entre pilastras. El interior se organiza en función de un reducido patio cuadrado peristilado en dos de sus lados y con columna de piedra bajo zapata de madera y escalera de rincón. Hoy es el museo de historia de la ciudad.

URL: http://www.elfaromotril.es/?p=96132

Escrito por ElFaro en 14 nov 2017. Archivado bajo Opinión. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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