El Faro

FINIS AFRICAE

DON ANTONIO HEREDIA BAZO. UN PASO MÁS HACIA LOS ALTARES

FRANCISCO GUARDIA -Escritor-

El pasado sábado día 7 lucía en Málaga un sol radiante. Mientras los aledaños de la catedral bullían de residentes enfrascados en su cotidiano trajín, y foráneos dispuestos a llevarse en la retina, y en la tarjeta de sus cámaras fotográficas, ese bello inesperado rincón o la pintoresca escena popular que una vez en su país de origen les hará revivir los días pasados en una ciudad luminosa y acogedora, pequeños grupos de viandantes, por lo general trajeados en contraste con un día de aspecto más veraniego que otoñal, parejas o familias de cuatro o cinco personas en su mayor parte, penetraban en la seo por la puerta que da a la plaza del Obispo hasta abarrotar el interior del templo.

El motivo de tan numerosa concurrencia era la apertura de las causas de canonización de los mártires del siglo XX en la diócesis de Málaga y una gran parte de los asistentes, hasta un número aproximado de seiscientos, la componían familiares en distinto grado.

Dado el elevado número de mártires -doscientos quince entre sacerdotes, religiosos, religiosas y seglares- la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos sugirió en su día, por motivos prácticos, distribuirlos en distintas causas más “manejables”. Así se hizo agrupándolos en tres. En la instruida bajo la rúbrica “Manuel de Hoyo Migens y 58 compañeros mártires” se incluye al motrileño don Antonio Heredia Bazo sobre el que durante la etapa de pre-causa ya hemos informado a los lectores.

Tras un periodo largo y laborioso en el que se han ido recogiendo datos históricos y declaraciones de testigos, difícil tarea por los años transcurridos, se recibió el Nihil Obstat de Roma. En un acto solemne presidido por el obispo de Málaga don Jesús Catalá, al que muchos acudimos arropando a los familiares de los fallecidos, y precedida por el canto del Veni Creator Spiritus, tuvo lugar la lectura de los nombramientos de cuantos han de intervenir en la Causa, quienes juraron ejercer con rectitud sus cometidos. Si alguien está interesado en conocer en detalle todo lo relacionado con este asunto puede acceder a la página web de la Diócesis de Málaga donde de vez en cuando se agregan noticias y fotografías.

Quien estas líneas escribe no puede asegurar si entre los concurrentes acudió algún familiar de don Antonio Heredia pues cuando entró en la catedral ya estaba casi repleta de asistentes y no era cuestión de andar preguntando. Sí consiguió cambiar impresiones con familiares de otros mártires en los que pudo apreciar alegría por el reconocimiento de sus virtudes, sin el menor atisbo de rencor por lo que entonces ocurrió. Tampoco vio por allí a ningún representante del ayuntamiento de Motril pero este tipo de actos a pesar de su solemnidad son en cierto modo íntimos. Es en el más importante de la canonización -esperemos que no esté lejano- cuando suelen acudir delegaciones del estado o ayuntamiento de naturaleza o donde desarrolló su labor el elevado a los altares. Pero tampoco podemos extrañarnos: ese mismo día se celebraba en la localidad griega de Náfpaktos (lo que nosotros llamamos “Lepanto”), el 446 aniversario de “la más alta ocasión que vieron los siglos” y como en celebraciones anteriores sin representación del Estado español; que digo yo que aunque sea un subsecretario de nuestro pomposo y trivalente Ministerio de Educación, Cultura y Deporte se podía dejar caer algún año por allí.

Abandonamos el templo esperanzados en que, con la bendición del Señor, nos sea concedido asistir al siguiente acto solemne que será la beatificación de don Antonio Heredia y sus compañeros, paso previo a la canonización. Y al pasar por la calle Cañón, a la sombra de la catedral cuyo ábside acaricia, recordamos que en el número 1 de esta vía moró durante la fase final de su existencia el molviceño don Vicente Dionisio Venegas Prados, cuñado del mártir, quien habiendo comenzado su trayectoria profesional como torrero de faros en la isla de Alborán y cabo Sacratif de Motril la culminó en esta Málaga cercana a su tierra y al que los años del triste enfrentamiento bélico y el periodo que inmediatamente le siguió trajeron no pocos sinsabores por la falta de humanidad de unos y otros. Los desastres de la guerra.

URL: http://www.elfaromotril.es/?p=94296

Escrito por ElFaro en 13 oct 2017. Archivado bajo Opinión. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

Deja un comentario

WordPress Blog

Galería de fotos

Acceder WordPress Blog
Wp Advanced Newspaper WordPress Themes Gabfire